Compartido_desde_Lightroom_mobile5.jpgLa propuesta de invitar grupos de niños a la biblioteca tuvo su inicio en 2010, con una dinámica muy distinta a la actual, que a través de las experiencias fue consolidándose a lo que es hoy: la búsqueda de acercar a los niños a la lectura por placer, generar comunidad en la biblioteca e incentivar la curiosidad en todos los aspectos, una característica fundamental de los científicos. 

Ana Laura Boretto y Débora Núñez realizan estos encuentros de lecturas con grupos de primaria, una extensión a sus roles como bibliotecarias de la Facultad de Ciencias, ellas destacan el trabajo detrás de escena “estamos todos los funcionarios atrás apoyando este proyecto sino no sería posible”. 

La decisión de invitar a los niños a conocer como es una biblioteca universitaria surgió a partir de la carencia de bibliotecas por la zona y como respuesta de pedidos para visitar la biblioteca de facultad.

Crear un espacio para la curiosidad

No es fácil lograr un ambiente entretenido para las voraces cabecitas de los niños. Desde los más chiquitos que se encuentran en una etapa donde la curiosidad gobierna hasta los que ya rozan la preadolescencia y tienen varias cosas en mente.

La actividad consiste en un espacio que de manera previa es decorado con distintos materiales(la mayoría libros) y adaptado para que los niños se sientan cómodos. En este espacio, Ana Laura y Débora realizan preguntas disparadoras y leen cuentos que incentiven la participación de los niños, quienes de manera entusiasta tratan de responder las incógnitas que les presentan. Un libro que fue un éxito en el público infantil fue “¿Cuál Es el Animal Más Feroz?” de Diego Francisco Sanchez , que es narrado desde la perspectiva de una lombriz. También explican el rol del bibliotecario, muestran cómo funcionan los catálogos de biblioteca con un modelo de contenedor de fichas y comentan muchas otras cosas que van surgiendo a lo largo del encuentro.

“No es una actividad para los niños, es una actividad con los niños” dice Débora y así es como destaca la importancia de la interacción y lo que traen consigo los grupos para transformar las actividades. Comentan que hay veces que esta instancia sirve como el inicio del acercamiento a la narrativa y a los cuentos para los niños. “algunos vienen sin haber accedido nunca a una biblioteca, algunos no conocen los cuentos clásicos como Pinocho o Blancanieves”.Nota_biblioteca_2.jpg

Las bibliotecarias buscan generar un proceso continuo de reflexión para posibilitar la formación de un vínculo con la lectura, formar la iniciativa para  buscar un libro, para escuchar, pensar y acercarse a las bibliotecas. Es un proceso que implica entablar confianza con las maestras para introducir determinados contenidos, un ejemplo mencionado por Débora es un libro sobre la guerra de las Malvinas.

Un día, una maestra les preguntó ¿por qué una Facultad hace este tipo de actividades dirigidas a niños? La respuesta que surgió, aparte de ser un servicio de extensión para la comunidad, fue que les parece que para formar científicos hay que formar personas curiosas en todas las áreas.

Ana Laura plantea “el libro puede más que la tecnología, en generar fascinación a los niños” Un rol importante para generar esta emoción es la oportunidad que se les da para que ellos mismos toquen y observen los libros, y exploren el espacio de la biblioteca. Les da la oportunidad de ser protagonistas con iniciativa en  interactuar con los libros. Es frecuente que cuando se están cerrando las instancias algún niño o niña diga “yo quiero llevarme un libro prestado”. Aunque no es posible para la biblioteca cumplir este deseo, se les regala un “fanzine en blanco” a cada uno, una pequeña libreta casera hecha con hojas de impresora para que ellos puedan escribir y dibujar.

Algunos que viven en el barrio han vuelto a la biblioteca por su cuenta para leer, buscar información y hacer los deberes.

Organizando los encuentros

Detrás de las visitas hay toda una planificación. Ana Laura y Débora adaptan los contenidos según los grupos y lo que están trabajando en clase, buscando siempre introducir el placer que puede traer la lectura. Para este tipo de actividades está involucrado el trabajo de todos los funcionarios de biblioteca quienes preparan y limpian espacios, arman las manualidades y distribuyen las tareas, sin generar gastos extras al fondo de Biblioteca.

En 2020 con el inicio de la pandemia, se planificó una agenda anual que tenía como visión que cada mes se pueda coordinar un espacio para recibir grupos de escolares. De manera rápida, la mayoría de  los lugares fueron llenados por la escuela para que los grupos desde primero a sexto de escuela tuvieran la oportunidad de conocer y experimentar las presentaciones que el equipo les ofrece. Luego se aumentó la frecuencia de las visitas a una cada 15 días. Los niños no fueron los únicos a quienes  las actividades despertaron interés, Ana laura contó que una maestra llegó a acercarse para ofrecerse como voluntaria .

Presentaron la propuesta a la colonia de vacaciones de la Facultad de Ciencias, Isef y Pasteur, a la que asisten niños y niñas que son familiares de los funcionarios de la Fcien, para que visitaran la biblioteca y también tuvieran la oportunidad de escuchar cuentos.

La iniciativa siempre tuvo el apoyo e incentivo de los distintos decanatos, funcionarios y funcionarias de la Facultad. En la biblioteca se encuentra una sección recreativa para funcionarios, que cuenta con algunos libros infantiles disponibles para préstamo. 

Uno de los deseos de Débora y Ana Laura es que en el futuro ellas puedan ir a los salones de clase , les parece que sería bueno intercambiar espacios: si los niños vienen a ellas, que ellas puedan ir a los niños.

 

Escribe: María Victoria Iglesias

Fotografías: Joaquín López Ifrán

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