El conocimiento sobre las serpientes uruguayas está en permanente cambio. En los últimos años, no solo se modificaron nombres y clasificaciones a partir de un mayor entendimiento sobre sus relaciones evolutivas, sino que también se incorporaron especies a la fauna del país. Al mismo tiempo, mientras algunas serpientes son relativamente conocidas, de otras apenas existen unos pocos registros a lo largo de la historia de la investigación zoológica en Uruguay.
Uno de los casos más llamativos es el de la anaconda amarilla. Durante mucho tiempo, su presencia fue considerada ocasional y estuvo asociada principalmente a la llegada de camalotes desde el Alto Paraná, que pueden transportar distintos animales cuando son arrastrados por las lluvias. Sin embargo, en los últimos años comenzaron a registrarse ejemplares de manera más frecuente, especialmente en Artigas.
Algo similar ocurrió con la ñacaniná, una culebra acuática que puede alcanzar los dos metros de longitud. Su aparición recurrente en la zona de Franquía y Bella Unión llevó a los investigadores a considerar que existen poblaciones de esta especie en Uruguay y no solamente ejemplares que llegan de forma ocasional.


Anaconda Amarilla (Eunectes notaeus) / Ñacaniná (Hydrodynastes gigas)
Fotografías extraídas de iNaturalist (https://www.inaturalist.org/)
Más registros, nuevas preguntas
Según Raúl Maneyro, Profesor Titular del Laboratorio de Herpetología (la rama de la zoología dedicada al estudio de anfibios y reptiles) de la Facultad de Ciencias, estos cambios pueden explicarse por varios factores. Por un lado el aumento de las observaciones y de las personas que trabajan con reptiles, por el otro el importante papel que cumple la ciencia ciudadana. Plataformas como iNaturalist permiten que la gente que recorre el campo comparta fotografías y registros que luego pueden ser utilizados por investigadores.
Estas especies también pueden ser afectadas por el cambio climático. Las serpientes son animales ectotermos, por lo que su temperatura corporal depende de las condiciones ambientales. Un aumento de las temperaturas puede modificar sus períodos de actividad y también su distribución. Maneyro entiende que es posible que algunas especies que antes eran raras en Uruguay, o que llegaban de manera marginal, podrían estar apareciendo con mayor frecuencia e incluso estableciendo poblaciones permanentes.
El papel de las serpientes
Las serpientes cumplen diferentes funciones dentro de los ecosistemas. Son carnívoras, pero su alimentación puede ser muy diversa, algunas comen insectos, arañas, hormigas o termitas, mientras que otras cazan anfibios, lagartos o pequeños mamíferos. La parejera, una de las especies más comunes del país, cambia su dieta a lo largo de su vida y pasa de alimentarse principalmente de arañas a incorporar algunas de las presas mayores en la vida adulta.

Parejera (Philodryas patagoniensis)
Fotografía: extraída de iNaturalist (https://www.inaturalist.org/)
Incluso las especies ponzoñosas cumplen una función ecológica clave. La yarará y la crucera, por ejemplo, se alimentan principalmente de micromamíferos de los ambientes que habitan, en su mayoría ratones. Dado que estos roedores pueden transmitir enfermedades graves al ser humano, como el hantavirus, es importante entender la importancia sanitaria de estas serpientes a través de su capacidad de actuar como reguladores de poblaciones de potenciales vectores de enfermedades que afectan al ser humano.
Por eso, Maneyro plantea que la prevención de los accidentes ofídicos no debería confundirse con la eliminación de las serpientes. “es importante entender la importancia sanitaria de estas serpientes a través de su capacidad de actuar como reguladores de poblaciones de potenciales vectores de enfermedades que afectan al ser humano”, sostiene.
Camuflarse, advertir o engañar
Las serpientes desarrollaron distintas estrategias para sobrevivir y evitar a sus depredadores. La mordedura es una medida extrema. De hecho, cuando detectan la presencia humana, generalmente intentan escapar. Por eso, caminar con los pies protegidos cuando se transita por pastizales altos y evitar introducir las manos en cuevas o madrigueras son algunas de las principales medidas de prevención.
El camuflaje es una de sus estrategias. La parejera, por ejemplo, tiene colores similares a los de la vegetación seca y puede permanecer inmóvil hasta resultar difícil de detectar. La yarará y la crucera también pueden confundirse entre la vegetación. La coral, en cambio, utiliza una estrategia opuesta, sus colores rojos, negros y amarillos funcionan como una señal de advertencia. Este mecanismo se denomina aposematismo.
Otra táctica que utilizan es el mimetismo batesiano. Algunas serpientes que no son ponzoñosas imitan características de especies peligrosas, como la coloración o la forma triangular de la cabeza. Otras abren la boca y muestran una mucosa de colores fuertes. El objetivo es generar una reacción en el depredador, aunque sea durante una fracción de segundo, para poder escapar.
Cuatro especies ponzoñosas
En Uruguay existen cuatro especies consideradas ponzoñosas: la yarará, la crucera, la cascabel y la coral. Las tres primeras pertenecen al grupo de los vipéridos y poseen dientes especializados para inocular veneno. Estos funcionan como una aguja hipodérmica, son huecos y la punta está cortada en bisel, y cuando su boca está cerrada se repliegan, lo que permite que sean más largos. La coral, en cambio, pertenece a los elápidos, el mismo grupo al que pertenecen las cobras, y sus dientes inoculadores son pequeños y fijos (son proteroglifas).


Yarará (Bothrops pubescens) / Crucera (Bothrops alternatus)
Fotografías: extraídas de iNaturalist (https://www.inaturalist.org/).
Maneyro señala que una mordedura no necesariamente implica que haya inoculación de veneno, pero ante un accidente no es posible saberlo a simple vista. Por eso, la persona debe ser trasladada inmediatamente al centro asistencial más próximo y se recomienda comunicarse con el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT)1. El investigador también destaca que los accidentes ofídicos no constituyen una causa frecuente de muerte en Uruguay y que la enorme mayoría de las personas que sufren una mordedura, son tratadas y se recuperan.
Estos accidentes están casi en su totalidad relacionados con la yarará y la crucera


Coral (Micrurus altirostris)a / Cascabel (Crotalus durissus terrificus)b
a Fotografía extraída de iNaturalist (https://www.inaturalist.org/). b Fotografía cedida por Santiago Carreira
Lo que todavía no se sabe
Según el experto, de las casi cuarenta especies presentes en Uruguay apenas unas seis cuentan con información relativamente amplia. Mientras que hay otras que fueron recolectadas apenas dos o tres veces en toda la historia de la investigación ofídica del país.
Uno de los ejemplos es la culebra jaspeada. Cuando fue encontrada por primera vez en Uruguay, los investigadores no sabían con certeza qué animal tenían delante. La especie presenta comportamientos defensivos que pueden hacerla parecer una serpiente ponzoñosa, estira la parte posterior de la cabeza, aplana el cuerpo y abre la boca.

Culebra jaspeada (Calamodontophis paucidens)
Fotografía cedida por Santiago Carreira
Para Maneyro, una de las líneas de investigación más interesantes está en conocer la historia de vida de estos animales, qué comen, cómo se reproducen, cuándo lo hacen y qué factores determinan estos procesos. Por ejemplo, en una investigación llevada a cabo por la Dra. Alejandra Panzera, para su tesis de maestría, sobre la culebra de líneas amarillas, una serpiente muy común en Uruguay, se encontró que los machos mantienen esperma durante todo el año, mientras que las hembras concentran su actividad reproductiva en primavera y comienzos del verano. El investigador vincula esta incongruencia con la historia evolutiva del grupo,sugiere que al tener un origen tropical, probablemente, los machos conservarían una característica propia de ambientes donde la reproducción puede darse de forma continua, a pesar de que las condiciones en nuestro país sean diferentes.

Culebra de líneas amarillas (Lygophis anomalus).
Fotografía: extraída de iNaturalist (https://www.inaturalist.org/).
Del veneno a las guías
El estudio de las serpientes también puede aportar conocimientos a otras áreas. Los venenos, por ejemplo, son mezclas de sustancias cuyos efectos no se conocen por completo y que pueden tener aplicaciones hasta en biomedicina. Durante décadas, Uruguay contó con un serpentario instalado en el Instituto de Higiene de la Facultad de Medicina, que llegó a albergar más de 100 ofidios y estuvo dirigido por la profesora Melitta Meneghel. Su funcionamiento involucraba también a la Facultad de Ciencias. Mientras el Instituto de Higiene aportaba la infraestructura para mantener a los animales y realizar la extracción del veneno, desde Facultad de Ciencias se contribuía con el conocimiento biológico y el trabajo con los ejemplares. El veneno obtenido se utilizaba, entre otras cosas, para producir suero antiofídico en el país. Con el tiempo, esa producción dejó de realizarse y el serpentario quedó destinado principalmente a actividades de investigación. Según explica el investigador, al perder su función vinculada a la producción de suero dentro del Instituto de Higiene, mantener esa infraestructura dejó de ser una prioridad para la Facultad de Medicina y el serpentario terminó cerrando. Aunque actualmente el suero se adquiere en el exterior, la investigación sobre los venenos continúa.
Otra forma de ampliar el conocimiento disponible es a través de guías. Por ejemplo Raúl Maneyro en conjunto con Santiago Carreira, publicaron recientemente dos, una sobre anfibios y otra sobre reptiles de Uruguay. Esta propuesta reúne fotografías e información científica, y busca ser útil tanto para el público general como para estudiantes e investigadores.
Para Maneyro, una de las características más importantes de las publicaciones es que también permiten incluir observaciones realizadas por los propios autores en el campo, además de la información ya publicada. Así, las guías funcionan no solo como materiales de identificación, sino también como un registro de lo que se ha observado y aprendido sobre la fauna uruguaya.


Portadas de las guías de anfibios y reptiles escritas por Raúl Maneyro y Santiago Carreira
1Ante una mordedura, el MSP recomienda retirar prendas u objetos que compriman la zona afectada, mantenerla en posición de descanso y lavarla con agua y jabón si es posible. Es recomendable que el accidentado beba agua y están contraindicadas las bebidas alcohólicas. No deben realizarse torniquetes, incisiones, succiones ni cauterizaciones. Se recomienda además comunicarse con el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) al 1722. Fuente: Ministerio de Salud Pública
Agustín Amaro- Setiembre 2026