Una antena de comunicaciones satelitales de la Estación Terrena de Manga (ETM) logró detectar la emisión en radio de la Nebulosa del Cangrejo, ubicada a unos 6.500 años luz de la Tierra. El resultado se obtuvo en el marco del proyecto PAIE “Escuchando el cosmos: Radioastronomía en Manga”, impulsado por estudiantes de las licenciaturas en Astronomía y Física de la Facultad de Ciencias. El logro constituye un hito en la reconversión de antenas en desuso para la investigación radioastronómica.
Iniciado en abril de este año, el proyecto busca caracterizar el apuntamiento de dos antenas de la ETM, anteriormente utilizadas por Antel para comunicaciones satelitales. La precisión en esta orientación es fundamental para la radioastronomía, ya que las señales que se busca detectar suelen tener niveles muy bajos. Por ello, conocer las características del equipamiento disponible y optimizar su funcionamiento resulta esencial para transformar estas antenas en radiotelescopios.
Para avanzar en este objetivo, el equipo, integrado por Bruno Rosa, Iris Gomez, José Furtado y Facundo Alanis, desarrolló herramientas de software e introdujo mejoras instrumentales que permitieron aumentar la precisión del apuntamiento. Entre los aspectos destacados de la experiencia se encuentra el uso de un radiómetro construido por el docente orientador, Manuel Caldas, a partir de componentes de radiofrecuencia de bajo costo, adaptados a la antena.
La Nebulosa del Cangrejo, también conocida como Tau A, es una fuente astronómica que emite ondas sincrotrónicas, generadas por partículas cargadas que se desplazan a velocidades relativistas en campos magnéticos. Ampliamente estudiada y caracterizada, se utiliza habitualmente como referencia para calibrar el flujo de otras fuentes de radio.
Su detección con una antena de la ETM permitió registrar la señal de una fuente astronómica más allá del Sol y la Luna. El resultado representa un avance significativo para la radioastronomía en Uruguay y demuestra el potencial científico de la infraestructura recuperada.
Nuevas oportunidades para la investigación y la formación
La iniciativa abre nuevas perspectivas para el desarrollo de la radioastronomía en el país. La disponibilidad limitada de instrumentación adecuada ha sido uno de los principales obstáculos para realizar este tipo de observaciones en el ámbito universitario. En este contexto, la reconversión de las antenas amplía las posibilidades de investigación y ofrece oportunidades de formación práctica: los estudiantes participan directamente en el desarrollo de software, las mejoras instrumentales y la implementación de técnicas de observación.
El proyecto también se inscribe en los esfuerzos por recuperar infraestructura en desuso y ponerla al servicio de la investigación científica y la formación de recursos humanos. En esa línea, el Convenio Marco para la puesta en marcha del Polo de Tecnologías Espaciales, suscrito por el Ministerio de Industria, Energía y Minería, Antel y las tres universidades públicas (Udelar, UTEC y UTU), busca fortalecer el sector espacial nacional y promover iniciativas de investigación, innovación y desarrollo tecnológico.
El acuerdo abarca un amplio conjunto de actividades, desde la observación de la Tierra y el desarrollo de hardware hasta la radioastronomía y el aprovechamiento científico de datos espaciales. De este modo, ofrece un marco para impulsar nuevas líneas de investigación y fortalecer la articulación entre las instituciones públicas, la formación universitaria y el desarrollo científico y tecnológico del país.
Próximos pasos: observar el hidrógeno neutro y fenómenos transitorios
Como próximo hito, el equipo prevé avanzar en la reconversión de la antena 3A, de 16,4 m de diámetro, para realizar observaciones en banda L, que abarca aproximadamente el rango de 1-2 GHz. Esta banda incluye la línea espectral de 21 centímetros del hidrógeno neutro, situada en los 1420 MHz, una herramienta fundamental para estudiar y cartografiar el gas neutro del medio interestelar.
Las capacidades que se espera desarrollar también podrían abrir nuevas posibilidades para investigar fenómenos transitorios, como las ráfagas rápidas de radio (FRB, por su sigla en inglés), y observar púlsares.
Estos avances permitirían ampliar las capacidades de investigación radioastronómica en Uruguay, aprovechar la infraestructura tecnológica existente y consolidar una nueva área de trabajo científico que combine investigación, innovación y formación de estudiantes.