Durante octubre se conmemora el mes de los murciélagos, una campaña regional orientada a valorarlos y protegerlos. La propuesta surgió desde la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos (RELCOM), tomando como punto de partida el 1 de octubre, Día Latinoamericano y del Caribe de los Murciélagos. A lo largo de todo el mes, se llevan a cabo actividades de divulgación y extensión con el objetivo de acercar a la población al conocimiento de estos animales.
En Uruguay, el Programa para la Conservación de Murciélagos (PCMU) reúne a estudiantes de grado y posgrado de la Facultad de Ciencias, docentes y personas vinculadas al Museo Nacional de Historia Natural, entre otros investigadores. Los integrantes trabajan desde distintas áreas, como la virología, la ecología, la genética y la acústica, pero comparten el mismo objetivo de contribuir a la conservación de los murciélagos y combatir los prejuicios que existen alrededor de ellos.
En el país existen más de dos decenas de especies registradas y, aunque suelen estar rodeadas de mitos y temores, cumplen un papel fundamental en los ecosistemas.
Las especies registradas
Actualmente se conocen 24 especies de murciélagos en Uruguay, aunque los investigadores consideran que podrían existir más. La mayoría son insectívoras, es decir, se alimentan de insectos. También existen especies frugívoras, que consumen frutas, y una especie conocida por alimentarse de sangre, el murciélago vampiro.
La asociación entre murciélagos y vampiros es uno de los principales mitos que rodean a estos animales. Ya que la enorme mayoría de las especies no se alimenta de sangre. En Uruguay, solo una especie tiene este tipo de alimentación, y es conocida como el vampiro común (Desmodus rotundus) o como se le llama localmente, el vampiro de Azara.

Murciélago vampiro (Desmodus rotundus) Fotografía tomada por Germán Botto en Uruguay
Las amenazas que enfrentan
A pesar de su importancia ecológica, algunas especies de murciélagos se encuentran bajo amenaza. Entre las principales causas de esto aparecen actividades vinculadas con la acción humana. Una de ellas es la pérdida y fragmentación del hábitat, provocada por la expansión de la agricultura, la ganadería y las ciudades. La transformación de los ambientes naturales reduce los espacios disponibles para las distintas especies.
Otro problema que se encuentra bajo estudio es el impacto de los parques eólicos. Debido a que los murciélagos se desplazan por el aire, pueden colisionar con las aspas de los aerogeneradores. Según explicó Juan Manuel Diaz, integrante y coordinador general del PCMU, los estudios realizados sobre mortalidad en parques eólicos han encontrado cifras importantes, pero algunas especies resultan más afectadas que otras debido a sus hábitos de vuelo.
La murciélagos y la rabia
La asociación entre los murciélagos y la rabia es otro de los factores que genera temor hacia estos animales. Según explicó Díaz, el virus puede estar presente en distintas especies, aunque esto no significa que todos los murciélagos estén infectados ni que la probabilidad de encontrar uno con rabia sea elevada.
En Uruguay, uno de los antecedentes más importantes ocurrió en 2007, cuando se registró un brote de rabia en el norte del país asociado al vampiro común. Esta especie se alimenta habitualmente de sangre de ganado, lo que puede propiciar la transmisión del virus a animales domésticos y de producción.
Sin embargo, la presencia del virus no se limita a los vampiros. También se han detectado variantes de rabia asociadas al murciélago cola de ratón (Tadarida Brasiliensis), lo que puede respaldar que estos también actúan como reservorios del virus. Esto es relevante porque significa que la especie no es solo un hospedero casual. Otro detalle a mencionar es que también se ha encontrado el virus en otras especies insectívoras. A pesar de esto, el especialista señaló la importancia de distinguir entre que el virus circule en distintas especies y la probabilidad de encontrar un ejemplar infectado. Advirtió que los resultados de algunos análisis deben interpretarse teniendo en cuenta las circunstancias en las que se encuentran los animales. Por ejemplo, un murciélago que es hallado con un comportamiento inusual o mismo en el suelo, en un entorno urbano, puede ya estar atravesando una enfermedad. Por lo tanto, estudiar únicamente a este tipo de ejemplares no permite establecer qué proporción de toda la población verdaderamente está infectada ni si existirán nuevos brotes.

Murciélago cola de ratón (Tadarida brasiliensis) Fotografía tomada por Germán Botto en Uruguay
¿Qué hacer si encontramos un murciélago en casa?
Los murciélagos son animales silvestres y su manipulación requiere precauciones. Por eso, el entrevistado recomienda evitar el contacto directo, especialmente cuando no se cuenta con experiencia en el manejo de fauna silvestre.
Si un murciélago entra en una vivienda y no queda otra que sacarlo, la primera medida a tomar es abrir las ventanas y las cortinas, apagar las luces y dejarle espacio para que pueda salir por sus propios medios. Si el animal no se retira, es importante no entrar en contacto de forma directa. Lo que se puede hacer en estos casos es agarrar una caja chica, ponerla sin la tapa por encima del animal, por debajo deslizar una cartulina o algo lo suficientemente grueso para que no se doble, y ahí dar vuelta la caja con el murciélago dentro. Una vez se logra esto, es importante dejarlo reposar en una superficie fuera del alcance de las mascotas y elevada, ya que casi ninguna especie puede volar desde el suelo.
Conocer estas precauciones permite reducir los riesgos sin recurrir a medidas que puedan perjudicar a los murciélagos. En el Mes de los Murciélagos, la divulgación y la educación ambiental se presentan como herramientas fundamentales para desarmar mitos, comprender el papel de estos animales y promover su conservación en Uruguay.
Agustin Amaro- Octubre 2026