La georreferenciación y el análisis espacial son herramientas fundamentales para estudiar el territorio y comprender fenómenos sociales, ambientales y demográficos.

Un equipo del Departamento de Geografía de la Facultad de Ciencias las utilizó para por ejemplo para desarrollar el proyecto “Geografía de los mundialistas uruguayos · 96 años de raíces territoriales (1930–2026)”, una visualización interactiva que analiza la distribución territorial de los futbolistas que representaron a Uruguay en los mundiales a partir de su lugar de nacimiento. La iniciativa utiliza el fútbol como puerta de entrada para mostrar el potencial de estas metodologías.

Ubicar el lugar de nacimiento de un futbolista en un mapa puede parecer una tarea sencilla. Sin embargo, detrás de esa representación existe un proceso de investigación que implica recopilar información, verificar su calidad, analizar patrones territoriales y desarrollar formas de visualizar los datos de forma clara e interactiva. Ese trabajo es el que realizan docentes y estudiantes del Departamento de Geografía, quienes emplean tecnologías como los Sistemas de Información Geográfica (SIG) y la teledetección, junto con la cartografía, la fotointerpretación y las técnicas de análisis espacial para estudiar el territorio y comprender cómo se manifiestan distintos fenómenos en el espacio.

 

Una herramienta para comprender el territorio

La base del proyecto, mencionado arriba como ejemplo de las visualizaciones que se pueden desarrollar, parten de la georreferenciación, un procedimiento que consiste en asignar coordenadas geográficas a elementos o eventos, ubicándolos de manera precisa en el espacio. Su utilidad, sin embargo, va más allá de localizar un punto fijo en el mapa. Una vez georreferenciada la información, es posible aplicar técnicas de análisis espacial para identificar patrones de distribución, comparar territorios y relacionar distintas variables. Por ejemplo, esto permite evaluar si las paradas de ómnibus se distribuyen de acuerdo con la localización de la población o su proximidad a otros servicios.

Según explicaron los docentes Yuri Resnichenko y Carol Castañeda, dos de los investigadores que llevaron a cabo el proyecto junto con Juan López de Haro y los estudiantes Tiago Sorensen y Leslie Mangini, del Departamento de Geografía, estas tecnologías forman parte de numerosas líneas de investigación desarrolladas en la Facultad de Ciencias. Se utilizan para estudiar procesos como la distribución de la población, la accesibilidad a servicios de salud y educación, la movilidad, las desigualdades territoriales, el ordenamiento del territorio, la gestión de recursos naturales y la evaluación de riesgos ambientales, entre otros.

 

Del análisis espacial a la comunicación de resultados

Los investigadores señalaron que el desarrollo de una visualización de este tipo comienza con un interés o una curiosidad, con la intención de responder una pregunta. A partir de ella, el equipo evalúa la información disponible, recopila los datos necesarios, los procesa y define la mejor forma de representarlos. Dependiendo del proyecto, pueden dar lugar tanto a herramientas de análisis como a distintas formas de representación cartográfica, desde mapas estáticos hasta visualizaciones interactivas.

En este caso, el resultado es un mapa interactivo que reúne a todos los futbolistas uruguayos que participaron en los mundiales entre 1930 y 2026. La plataforma permite recorrer el territorio, identificar el lugar de nacimiento de cada jugador y acceder a información individual mediante elementos interactivos. Además, ofrece la posibilidad de filtrar los datos por departamento, edición del mundial y posición del jugador, lo que facilita explorar la información desde distintas perspectivas

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Captura de pantalla de la plataforma interactiva "Geografía de los mundialistas uruguayos · 96 años de raíces territoriales (1930–2026)", desarrollada por el Departamento de Geografía de la Facultad de Ciencias

Para llevar adelante estos trabajos, el Departamento de Geografía prioriza el uso de software libre, esto le da a los estudiantes la posibilidad de aplicar estas herramientas en sus propios proyectos. Para el análisis espacial y la elaboración de cartografía se utiliza la herramienta QGIS (Quantum Geographic Information System). Python y R se usan para el procesamiento estadístico y geoestadístico. Luego, tecnologías web como HTML (HyperText Markup Language), CSS (Cascading Style Sheets) y JavaScript sirven para desarrollar las visualizaciones interactivas, que posteriormente se publican en línea.

 

Los desafíos del análisis territorial

Según el equipo de investigadores, uno de los principales desafíos del trabajo con información geográfica es la disponibilidad y calidad de los datos. En muchas investigaciones, la información necesaria no siempre existe o puede encontrarse dispersa entre distintas instituciones, elaborada con criterios diferentes o con distintos niveles de precisión.

A esto se suma la falta de metadatos suficientes, es decir, información que permita conocer cómo fueron generados esos datos, cuál es su origen, qué limitaciones tienen y hasta qué punto pueden ser utilizados para los análisis. La ausencia de criterios comunes también puede dificultar la integración de distintas fuentes y la comparación entre territorios.

Además, los análisis geográficos se apoyan en modelos conceptuales y espaciales que representan de manera simplificada la realidad para facilitar el estudio de fenómenos complejos. Si bien estos modelos permiten comprender distintos procesos territoriales, la confiabilidad de sus resultados depende de la calidad, precisión y actualidad de la información utilizada, así como de la metodología empleada para su construcción y validación.

 

Más allá del caso de estudio

Aunque el proyecto sobre los mundialistas utiliza el fútbol como eje, las herramientas empleadas tienen aplicaciones mucho más amplias. La georreferenciación y el análisis espacial permiten estudiar transformaciones urbanas, procesos demográficos, efectos territoriales del cambio climático, planificación territorial, acceso a servicios públicos y gestión ambiental, entre otros fenómenos en los que la dimensión geográfica resulta determinante.

El Departamento de Geografía aplica estas metodologías para la realización de diversos proyectos, tales como estudios sobre las transformaciones del territorio vinculadas a la producción arrocera en Uruguay, investigaciones que analizan las relaciones entre ambiente y salud a partir del uso de agroquímicos, y trabajos orientados a comprender la vulnerabilidad y los riesgos ambientales. En estos casos, los Sistemas de Información Geográfica, la cartografía y el análisis espacial permiten integrar distintas fuentes de información para estudiar cómo las actividades humanas y los procesos ambientales transforman el territorio.

De esta forma, el proyecto de los mundialistas desarrollado por el equipo de docentes y estudiantes del Departamento de Geografía de la Facultad de Ciencias, no solo ofrece una nueva forma de recorrer la historia de los futbolistas que representaron al país en los mundiales, sino que también muestra cómo estas metodologías permiten transformar datos geográficos en conocimiento sobre la organización, la dinámica y las transformaciones del territorio, y así contribuir a la investigación científica.

 

Agustín Amaro- Agosto 2026

El fenómeno de El Niño atraviesa en 2026 una evolución particularmente intensa y sus efectos podrían hacerse sentir en Uruguay durante los próximos meses. Marcelo Barreiro, físico y oceanógrafo del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y Física de los Océanos de la Facultad de Ciencias, explicó que este fenómeno se origina en la interacción entre el océano y la atmósfera del Pacífico y puede modificar los vientos, las precipitaciones y las temperaturas en nuestro país.

El Niño consiste en un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial que ocurre de forma irregular, aproximadamente cada dos a siete años, y constituye la fase opuesta a La Niña. En Uruguay, su principal efecto suele ser un aumento de las precipitaciones, fundamentalmente al norte del Río Negro, durante octubre-diciembre y marzo-mayo. El calentamiento de una enorme extensión del océano, que alcanza los primeros 200 metros de profundidad, implica una importante acumulación de energía en la región del Pacífico ecuatorial centro-este. La atmósfera responde a ese calentamiento corriendo las lluvias hacia el Pacífico central, lo cual genera ondas atmosféricas que se propagan hacia distintas regiones del mundo alterando los vientos y, en consecuencia, las lluvias y las temperaturas.

En este sentido, la intensidad del episodio actual es uno de sus rasgos más destacados. Según Barreiro, no se había registrado un período junio-julio con temperaturas oceánicas tan altas en los últimos 150 años. La evolución observada en 2026 ya superó a la de El Niño de 1997-98 y se acerca a la de 2015-16, conocido como “Niño Godzilla”. Además, algunos modelos proyectan aumentos superiores a 3 °C.

La dinámica que da origen al fenómeno involucra una interacción permanente entre el océano y la atmósfera. En condiciones normales, los vientos desplazan las aguas cálidas hacia Australia y favorecen el ascenso de aguas más frías frente a las costas de Perú. Cuando esos vientos se debilitan, el agua caliente acumulada comienza a desplazarse hacia el este. Esto redistribuye la energía del océano y modifica la atmósfera, que a su vez retroalimenta el movimiento de las aguas. Así, pequeños cambios iniciales pueden favorecer un mayor debilitamiento de los vientos y el desplazamiento de cantidades crecientes de agua cálida hacia el este.

Para Uruguay, el efecto esperado no se limita a un aumento de los acumulados de lluvia. El Niño también modifica la forma en que se producen las precipitaciones y aumenta la frecuencia de eventos extremos de lluvia diarios. En particular, durante octubre, noviembre y diciembre, se espera un número importante de estos eventos en el norte del país, los cuales están acompañados de vientos intensos asociados a las tormentas. Esto supone que el impacto del fenómeno no necesariamente se traducirá solo en más días lluviosos, sino también en episodios de precipitaciones más intensas. En cuanto a la temperatura, se espera que la primavera que está por comenzar y el otoño del año que viene sean más fríos de lo normal en todo el país.

La presencia de un evento El Niño muy fuerte como el que se está desarrollando, además, permite mejorar la previsibilidad climática de los próximos trimestres. El fenómeno suele comenzar alrededor de julio, alcanzar su máxima intensidad entre noviembre y enero y luego debilitarse hasta junio del año siguiente. Esta evolución permite anticipar con mayor precisión sus efectos sobre las precipitaciones y temperaturas, y elaborar perspectivas para períodos más extensos, como las tendencias desarrolladas por el Instituto Uruguayo de Meteorología y la Universidad de la República, disponibles aquí.

1. ¿El paro del martes 11 afecta en algo las inscripciones?

No, las materias quedan cargadas previamente en el SGAE y las inscripciones se habilitan de forma automática a las 8:00 h. En caso de tener que inscribirse de forma presencial a alguna materia, deberán hacerlo a partir del miércoles 12.
Como AFFUR para por 24 h, el martes 11 no habrá atención para consultas. Estas podrán realizarse el miércoles 12 y el jueves 13.

2. ¿Qué pasa si se acaban los cupos para anotarse en el SGAE?

Para todas las Unidades Curriculares (UCs) que tienen cupo, el tope inicial se aumentará una única vez hasta alcanzar el cupo máximo. A partir del miércoles 12, aquellas UCs que hayan completado sus cupos iniciales serán ampliadas hasta el máximo. Este proceso es manual, por lo que no se puede asegurar a qué hora se ampliarán los cupos de cada UC.
En caso de que la UC alcance su cupo máximo y aún no tengas lugar, deberás seleccionar la opción “NO HABILITA INSCRIPCIÓN. NO ME SIRVE NINGÚN HORARIO / NO QUEDAN MÁS CUPOS”.

3. ¿Qué significa la opción en los horarios de "NO HABILITA INSCRIPCIÓN. NO ME SIRVE NINGÚN HORARIO / NO QUEDAN MÁS CUPOS"?

Es una opción sin tope de cupos, destinada exclusivamente a aquellos estudiantes que no puedan inscribirse en ninguno de los horarios ofrecidos, ya sea por incompatibilidad horaria o por falta de disponibilidad de cupos. Es importante seleccionar esta opción cuando se presente alguna de estas situaciones, ya que permite relevar de forma sistemática la demanda que no pudo ser atendida y contar con información objetiva para la planificación futura de la oferta horaria y de los recursos docentes.
Seleccionar esta opción no garantiza la inscripción efectiva al curso. Aquellos estudiantes que la seleccionen en el SGAE serán contactados luego del período de inscripciones por la Comisión de Horarios y el equipo docente de la Unidad Curricular, para relevar las razones que motivaron su selección. En caso de que sea posible incorporar al estudiante a la cursada, quedará inscripto. Quienes no puedan ser incorporados a la cursada serán dados de baja de la UC.

4. Si todavía no sé si aprobé un examen o si tengo que recursar una UC, ¿puedo inscribirme igualmente a la UC?

Sí. En caso de incertidumbre, lo recomendable es inscribirse a todas las UCs que pudieses cursar. Si finalmente apruebas el examen, deberás dar de baja la nueva inscripción dentro de las dos semanas posteriores al inicio del curso, a través del SGAE.

Se encuentran disponibles AQ los horarios de las Unidades Curriculares del semestre par 2026 (Versión 4: actualizada el 10/08/26).

Importante: Consultar diariamente esta sección por posibles nuevas versiones de la planilla publicada.Fue actualizada la versión 3 del 05/08/26.

Las inscripciones son a partir del 11/08 a las 08.00 h hasta el 13/08 a las 23.59 h y se realizan a través del Sistema de Gestión Administrativa de la Enseñanza (SGAE) - https://bedelias.udelar.edu.uy/.

 

INICIO CURSOS: 17/08/2026

Para corroborar las previas o requisitos para cursar se puede acceder AQUÍ al programa de cada unidad curricular

 

Cada invierno, la llegada de la ballena franca austral a las costas uruguayas se convierte en uno de los espectáculos naturales más esperados. Sin embargo, detrás de esos avistamientos existe una gran cantidad de interrogantes. ¿De dónde vienen estos animales? ¿Qué comen antes de llegar a nuestras costas?

Con el objetivo de responder estas preguntas, Emilia D’Amado licenciada en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias desarrollará en el departamento de Maldonado su tesis de Maestría centrada en la ecología trófica de la especie, es decir, en el estudio de su alimentación y de los recursos que utiliza a lo largo de su ciclo de vida.

La investigación utilizará una técnica basada en el análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno presentes en pequeñas muestras de piel obtenidas de ejemplares vivos. A través de estos análisis, se podrá reconstruir parte de la historia alimentaria de cada animal y determinar qué consumieron durante los meses previos a su llegada al país.

 

Una especie emblemática y aún poco estudiada en Uruguay

La ballena franca austral (Eubalaena australis) fue una de las especies más afectadas por la caza comercial en el hemisferio sur, llegando a estar al borde de la extinción. Aunque actualmente la población del Atlántico Sudoccidental muestra signos de recuperación, gran parte del conocimiento científico disponible proviene de estudios realizados en Argentina (Península Valdés) y Brasil (Santa Catarina).

En contraste, los estudios desarrollados en Uruguay siguen siendo escasos, pese a que las costas nacionales constituyen una zona estratégica dentro de la ruta migratoria de la especie.

D’Amado destaca que generar información local es fundamental para comprender cómo utilizan las ballenas las aguas uruguayas y para diseñar medidas que permitan identificar y reducir amenazas, así como conocer los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas marinos.

 

Conservación y conocimiento científico

Además de aportar información sobre la alimentación y migración de la ballena franca austral, el equipo de investigación considera que los resultados serán fundamentales para fortalecer las estrategias de conservación de la especie.

Los datos obtenidos podrán ser utilizados por organismos responsables de la gestión de los recursos marinos para desarrollar planes de manejo más precisos y basados en evidencia científica. Asimismo, contribuirán a los compromisos internacionales asumidos por Uruguay en materia de protección de cetáceos.

El proyecto también permitirá crear un banco biológico de muestras que podrá ser utilizado en futuras investigaciones genéticas, hormonales o de detección de contaminantes, maximizando el valor científico de cada biopsia obtenida.

 

Una metodología inédita en el país

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es que permitirá obtener información biológica y fisiológica directamente a partir de tejidos de animales vivos, algo que hasta ahora no se había realizado en Uruguay con esta especie.

Las muestras serán obtenidas mediante biopsias mínimamente invasivas realizadas desde una embarcación. D’Amado y su equipo se aproximarán de forma controlada a una distancia de entre cuatro y diez metros y utilizarán una ballesta equipada y diseñada para recolectar una pequeña porción de piel y grasa.

El procedimiento dura menos de un minuto por individuo y se realiza bajo protocolos internacionales ampliamente utilizados en el estudio de cetáceos y completamente inocuos para los animales*. Además, las operaciones se suspenderán inmediatamente ante cualquier señal de estrés o alteración en el comportamiento de las ballenas.

El proyecto prevé recolectar muestras de 20 ejemplares por temporada, con una meta total de 40 individuos durante los años 2026 y 2027.

 

Alimentación, migración y cambio climático

Actualmente se sabe que la presencia de la ballena franca austral en nuestras costas, especialmente en los departamentos de Maldonado y Rocha, es estacional y predecible entre los meses de julio y octubre. Sin embargo, aún existe incertidumbre sobre la procedencia exacta de esos individuos. Los científicos buscan determinar si provienen principalmente de las áreas de cría de Argentina y Brasil o si las costas uruguayas podrían estar siendo utilizadas por una subpoblación con características propias.

Aunque las costas uruguayas son reconocidas principalmente como áreas de agregación social y reproducción, en los últimos años se han registrado ballenas francas alimentándose de forma ocasional en la región.

A través de los análisis isotópicos, D’Amado espera inferir las fuentes de alimento que utilizan las ballenas que llegan a Uruguay y determinar si existen diferencias individuales o grupales que sugieren una procedencia de distintas áreas de forrajeo.

La investigación adquiere especial relevancia en el contexto del cambio climático. Diversos estudios internacionales han demostrado que el aumento de la temperatura oceánica está afectando la disponibilidad de krill (diminuto crustáceo, similar a un camarón que mide entre 1 y 6 cm) en las zonas antárticas y subantárticas, consideradas históricamente áreas clave de alimentación para la especie.

Ante este escenario, D’Amado pretende evaluar si la disminución de recursos en esas regiones está provocando modificaciones en las rutas migratorias tradicionales y favoreciendo una mayor diversificación alimentaria en zonas intermedias como las costas uruguayas.

 

Más allá del turismo

Se espera que la investigación contribuya a ampliar la mirada pública sobre las ballenas francas australes, trascendiendo su valor turístico y estético. “Su presencia en nuestras costas responde a procesos biológicos complejos y su estado de conservación está estrechamente relacionado con la salud de los ecosistemas marinos”, señala D’Amado.

Además, se atribuye que observar ballenas desde la costa constituye una oportunidad privilegiada para disfrutar de estos animales sin interferir en su comportamiento natural. Así como también se destaca que cualquier actividad científica realizada cerca de ellas se desarrolla bajo estrictos protocolos destinados a garantizar su bienestar y aportar información esencial para su conservación a largo plazo.

 

*Cuenta con los avales y permisos de: la Comisión Ética en el Uso de Animales (CEUA), la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA), la Dirección Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (DINABISE), la Comisión Honoraria de Experimentación Animal (CHEA) y la Prefectura de Maldonado.

 

Claudia Ciaffaglione- Agosto 2026

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