Tras casi dos años sin detecciones, investigadores de la Facultad de Ciencias identificaron nuevamente el virus H5N1 en aves silvestres. Aunque el riesgo para la población sigue siendo bajo, los especialistas advierten que el virus continúa evolucionando y destacan la importancia de la vigilancia genómica.

La detección de nuevos casos de influenza aviar altamente patógena (H5N1) en Uruguay volvió a encender las alertas sanitarias y ambientales. Luego de casi dos años sin registros, el virus fue identificado nuevamente en febrero de 2026 en aves silvestres, lo que marcó su reemergencia en el país.

Según explicó Ruben Pérez, profesor titular de la Sección de genética evolutiva de la Facultad de Ciencias, la reemergencia implica que el virus volvió a detectarse tras un período prolongado sin casos registrados. Los últimos episodios se habían reportado en octubre de 2023.

Las razones de esta ausencia aún no están claras. “Existen dos posibilidades principales: que el virus realmente haya dejado de circular en Uruguay durante ese período o que haya permanecido circulando a niveles muy bajos, sin generar eventos que permitieran detectarlo mediante los sistemas de vigilancia”, señaló Pérez.

 

Un virus que sigue cambiando

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los científicos es que los virus detectados en 2026 presentan diferencias genéticas respecto de los de la primera ola de la epidemia.

Mientras que los casos de 2023 estaban asociados principalmente a un único genotipo que se extendió por gran parte de Sudamérica, los virus actuales muestran una composición genética más diversa. Los análisis revelaron que contenían segmentos provenientes tanto de virus norteamericanos como de sudamericanos, además de los característicos del H5N1 euroasiático

Este fenómeno está relacionado con un proceso conocido como reasortamiento. Los virus de la influenza poseen su material genético dividido en ocho segmentos. Cuando dos virus distintos infectan simultáneamente a un mismo organismo, pueden intercambiar segmentos y generar nuevas combinaciones.

“A diferencia de 2023, cuando predominó un único genotipo en gran parte de Sudamérica, actualmente circulan varios grupos genéticos relacionados”, explicó Pérez. Estudios realizados en Uruguay, Argentina, Brasil y Chile evidencian una creciente diversidad genética a nivel regional.

Sin embargo, la aparición de estas nuevas variantes no implica necesariamente que el virus se haya vuelto más peligroso. Pérez aclaró que cada combinación genética debe evaluarse individualmente y que, por el momento, no hay evidencia de que los nuevos virus presenten características que aumenten su capacidad de afectar a mamíferos o seres humanos.

 

Los cisnes coscoroba, entre las especies más afectadas

Durante este brote, la mayoría de los casos confirmados correspondieron a cisnes coscoroba, además de un ejemplar de cisne cuello negro.

Los investigadores aún no saben si estas especies son particularmente susceptibles al virus o si simplemente resultan más fáciles de detectar cuando enferman. Su gran tamaño, visibilidad y presencia en los humedales facilitan la identificación de animales afectados.

La influenza aviar puede generar impactos significativos en la fauna silvestre. Además de provocar mortalidad en distintas especies de aves, puede alterar temporalmente el funcionamiento de los ecosistemas. “La mortalidad masiva de aves marinas o de especies clave puede modificar las dinámicas ecológicas y las interacciones entre especies”, indicó Pérez. Incluso algunos depredadores pueden verse afectados al alimentarse de animales infectados.

Las aves migratorias también desempeñan un papel importante en la dispersión del virus, ya que pueden transportarlo entre distintas regiones geográficas durante sus desplazamientos estacionales.

 

Vigilancia y monitoreo permanente

La detección del H5N1 en Uruguay se realiza mediante pruebas moleculares por RT-PCR en el laboratorio oficial del DILAVE. Posteriormente, algunos casos se someten a secuenciación genómica para analizar en detalle la composición genética del virus.

Pérez destacó que Uruguay cuenta actualmente con capacidades de secuenciación genómica y de análisis bioinformático desarrolladas tanto en la Universidad de la República como en instituciones públicas. Estas herramientas permitieron caracterizar rápidamente los virus detectados durante el brote.

La vigilancia continua resulta especialmente importante debido a la capacidad evolutiva del virus. De hecho, el equipo investigador identificó cambios genéticos que redujeron la sensibilidad de uno de los ensayos diagnósticos utilizados internacionalmente, lo que evidencia la necesidad de actualizar periódicamente estas herramientas.
Riesgo bajo para la población

A pesar de la reaparición del virus, los especialistas coinciden en que el riesgo para la población general sigue siendo bajo.
Si bien en distintos países se han registrado infecciones en mamíferos, y Uruguay ya había reportado casos en mamíferos marinos durante 2023, hasta el momento no existe evidencia de transmisión sostenida entre personas.

Las principales recomendaciones consisten en evitar el contacto directo con aves enfermas o muertas y en notificar de inmediato a las autoridades competentes, como el Ministerio de Ambiente o el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, para que el personal especializado pueda intervenir.

La reemergencia del H5N1 demuestra que el virus continúa circulando y evolucionando en la región. Para los investigadores, el desafío consiste en mantener una vigilancia constante que les permita detectar rápidamente nuevas variantes y comprender cómo cambia un patógeno que sigue encontrando oportunidades de adaptarse en los ecosistemas sudamericanos.

 

Referencia: Marandino, A., Tomás, G., Panzera, Y., Uriarte, V., Russi, V., Pérez, Ramiro, Bassetti, L., Negro, R., Rodríguez, S., Pérez, Ruben, 2026. Reassortant High Pathogenicity Avian Influenza A(H5N1) Viruses During the Reemergence in Uruguay Suggest Increasing Genetic Diversity in South America. Viruses 18, 558. https://doi.org/10.3390/v18050558

 

Claudia Ciaffaglione- Junio 2026.

Estudiantes de la Facultad de Ciencias elaboraron un plan que propone modificar recorridos de ómnibus para mejorar la accesibilidad al centro universitario. La iniciativa podría beneficiar a más de 10.000 personas y reducir significativamente los tiempos de espera en una zona donde la movilidad y la seguridad son preocupaciones frecuentes.

Llegar a la Facultad puede convertirse en un desafío diario para cientos de estudiantes, docentes y trabajadores. Las largas esperas en las paradas, especialmente durante la noche, y la escasa conectividad con algunos puntos estratégicos de Montevideo motivaron la elaboración de una propuesta que busca mejorar el acceso al centro universitario sin necesidad de realizar grandes inversiones.

La iniciativa fue presentada por Emmanuel Bono, Fiorella Ceponne, Martín Cavarozzi y Naomi Nieves, estudiantes de la Facultad de Ciencias e integrantes del Centro de Estudiantes. Emmanuel Bono asegura que la idea surgió a partir de las experiencias personales luego de advertir las dificultades que enfrentan quienes dependen del transporte público para asistir a clases o trabajar. “Yo vengo todos los días en el 113 y veía que había un problema. Muchas veces hay que esperar media hora o más para volver, especialmente en horarios nocturnos”, explicó.

A partir de esa inquietud, Bono comenzó a recopilar información sobre frecuencias, recorridos y cantidad de usuarios potenciales. Con datos del Sistema de Transporte Metropolitano (STM), censos universitarios y herramientas de información geográfica de la Intendencia de Montevideo, elaboró un documento que posteriormente se transformó en el "Plan de Optimización de la Accesibilidad a la Facultad de Ciencias".

El proyecto plantea dos medidas principales. La primera consiste en desviar las líneas 111 y 402 para que pasen por la Facultad de Ciencias, complementando el servicio que actualmente presta la línea 113. La segunda propone que todos los recorridos de la línea 427 ingresen por Iguá hasta la Facultad.

 

Una propuesta basada en datos

El plan fue elaborado a partir del análisis de las líneas que actualmente conectan con la Facultad de Ciencias. Según el documento, el principal problema es la dependencia de la línea 113 para acceder desde el eje de 8 de Octubre y el intercambiador Belloni. La baja frecuencia de este servicio genera tiempos de espera que, en algunos horarios, superan los 30 minutos.

Para revertir esta situación, la propuesta plantea incorporar a la Facultad los recorridos de las líneas 111 y 402 mediante un desvío por las calles Iguá, Mataojo y Rambla Euskal Erria. Los estudiantes responsables del proyecto sostienen que la modificación no requeriría nuevas obras de infraestructura ni la construcción de paradas, ya que utilizaría vías actualmente aptas para la circulación de ómnibus.

El informe estima que la incorporación de estas líneas permitiría cuadruplicar la frecuencia del transporte en algunos horarios y reducir el tiempo promedio de espera en un 75 %, pasando de 27 a 7 minutos. Además, ofrecería una conexión directa con zonas de alta concentración de residencia de estudiantes, como La Blanqueada, Cordón y el entorno del intercambiador Belloni.

La segunda propuesta se centra en la línea 427. Actualmente, solo uno de sus recorridos pasa por el Servicio, mientras que el otro continúa por Hipólito Yrigoyen. El plan plantea que todas las unidades realicen el ingreso al centro universitario. De acuerdo con las estimaciones realizadas, esto permitiría reducir la espera promedio de 40 a 14 minutos y ampliar la conectividad directa con barrios como Pocitos, Parque Rodó, Buceo, Prado, Belvedere y Paso de la Arena.

Según lo informado en el documento, la propuesta podría beneficiar a más de 10.000 personas. La cifra contempla a estudiantes, docentes y funcionarios de la Facultad de Ciencias, el Instituto Pasteur de Montevideo, el Centro de Investigaciones Nucleares y el Instituto Superior de Educación Física, además de vecinos que residen en las zonas alcanzadas por los desvíos propuestos.

Entre los argumentos presentados también figura el impacto en la seguridad. Los estudiantes sostienen que una mayor frecuencia disminuiría el tiempo de permanencia en las paradas, especialmente durante la noche, reduciendo la exposición de estudiantes y trabajadores a situaciones de riesgo en el entorno de la Facultad.
Con estos argumentos, llevaron la propuesta ante las autoridades universitarias y departamentales.

Durante las últimas semanas, representantes del Centro de Estudiantes presentaron el proyecto a las autoridades de la Facultad de Ciencias y posteriormente mantuvieron una reunión con integrantes de la División Transporte de la Intendencia de Montevideo. “El objetivo no es crear nuevas líneas ni hacer obras. Buscamos aprovechar infraestructura que ya existe y recorridos que requieren modificaciones mínimas”, señaló Bono.

Por el momento, la propuesta se encuentra en etapa de evaluación por parte de la Intendencia de Montevideo. De acuerdo con Bono, las autoridades recibieron la propuesta y plantearon la necesidad de analizar su viabilidad operativa antes de tomar una decisión. Mientras esperan una respuesta definitiva, se destaca que el principal logro ha sido instalar el tema en la agenda institucional y abrir la discusión sobre las dificultades de movilidad que enfrenta la comunidad universitaria.

De concretarse, las modificaciones propuestas no sólo reducirían los tiempos de espera y mejorarían la conectividad con distintos puntos de la ciudad, sino que también benefician a miles de estudiantes, trabajadores y vecinos de la zona. Mientras continúa el proceso de evaluación, la iniciativa busca abrir el debate sobre la accesibilidad al principal polo científico y educativo del este de Montevideo.


Claudia Ciaffaglione- Junio 2026.

En medio de bosques, praderas, cultivos y áreas protegidas de Uruguay, pequeñas cámaras sujetas a árboles, en alturas variables para mejores tomas, registran silenciosamente el paso de zorros, carpinchos, ciervos y otros mamíferos. Son las llamadas cámaras trampa, una herramienta cada vez más utilizada por investigadores e investigadoras para estudiar la fauna sin intervenir directamente en su comportamiento.

Colocación de cámaras trampa. Alexandra Cravino, investigadora del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias.

 

Las cámaras trampa permiten estudiar especies difíciles de observar y registrar comportamientos que pasarían desapercibidos para el ojo humano. “Los animales que estudiamos no son mamíferos que se dejen ver”, explicó Alexandra Cravino, investigadora del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias. “Muchos son crepusculares, nocturnos y elusivos. No quieren verte ni que los veas”, comentó.

Las cámaras hoy son consideradas comunes en proyectos científicos y de conservación; su uso más masivo en Uruguay comenzó hace poco más de una década, cuando la tecnología todavía era limitada en el país y el monitoreo de mamíferos dependía principalmente de rastros, huellas y fecas. Cravino explicó que, en sus primeros años de investigación, las cámaras “eran muy incipientes”, y se utilizaban apenas para confirmar la presencia de determinadas especies.

A pesar de estar asociadas a la conservación y la investigación científica, las cámaras trampa surgieron originalmente vinculadas a la caza deportiva. “Las empresas las desarrollaron pensando en cazadores que querían saber a qué hora pasaban los animales”, explicó Cravino.

Las cámaras más conocidas, funcionan mediante sensores pasivos de movimiento y cambios temperatura. Cuando detectan algo moviéndose frente al lente y existe una diferencia térmica con el entorno, se activan automáticamente y toman fotografías. Durante la noche utilizan, en su mayoría, flashes infrarrojos, por lo que las imágenes quedan en blanco y negro y no a color, como quedarían con flashes blancos visibles.

Además de fotografías, muchas cámaras permiten grabar vídeos según su programación. Esto no solo ayuda a identificar especies, sino también a estudiar comportamientos. “Con una foto ves un instante. El video permite observar si un animal se mueve, marca territorio, interactúa con otros o incluso cómo caza”, señaló Cravino.

Muchas veces, las cámaras registran información inesperada, o lo que llaman datos bycatch. Desde interacciones entre especies hasta la presencia de animales invasores, los dispositivos permiten descubrir comportamientos que los investigadores o investigadoras no estaban buscando originalmente.

Gracias a estas herramientas, se han podido analizar patrones de actividad de distintas especies según la posición del sol o las fases lunares. Cravino mencionó que ciertos animales prefieren moverse en praderas durante noches oscuras, mientras que con la luna llena buscan refugio en zonas boscosas para evitar quedar expuestos. También han servido para estudiar cómo los animales utilizan ambientes productivos, como dentro de predios forestales, y cómo interactúan especies nativas con exóticas invasoras, como el ciervo axis o el jabalí.

Aunque muchas veces se las asocia con mamíferos medianos o grandes, las cámaras también pueden adaptarse para estudiar fauna pequeña y muy difícil de observar (como un pequeño roedor arborícola amenazado, de nariz anaranjada que vive entre ramas y vegetación densa).

Zorro de campo (Lycalopex gymnocercus), y ratón de hocico ferrugíneo (Wilfredomys oenax). Foto: Alexandra Cravino.

 

En los últimos años, además, el uso de cámaras trampa comenzó a integrarse con otras disciplinas, como la ecología de enfermedades, la veterinaria, la epidemiología, la genética, el análisis espacial y la conservación. Estos monitoreos no solo permiten saber qué especies están presentes, sino también entender cómo se mueven, en qué ambientes coinciden y con qué frecuencia entran en contacto. Es así como observar la fauna no es solo registrar animales: es también mirar la salud de los ecosistemas. Cada especie, cada interacción y cada ambiente conservado forman parte de una red que puede actuar como una primera línea de defensa. Entender la biodiversidad como un escudo natural permite pensar la conservación no solo como protección de especies, sino también como una forma de cuidar la salud animal, humana y ambiental.

Sin embargo, el trabajo de campo no está exento de dificultades. Uno de los principales problemas es el robo y vandalismo de las cámaras. Según contó Cravino, en algunas salidas llegan a perder más de la mitad de los equipos instalados.

“De 17 cámaras, volví con 9”, recordó sobre una reciente recorrida por Tacuarembó y Rivera. En otros casos, las cámaras aparecen baleadas, rotas o directamente desaparecen junto con el árbol donde estaban colocadas.

El vandalismo no solo implica pérdidas económicas o meses de información desaparecida, sino que también obliga a aumentar la frecuencia de las recorridas para revisar las cámaras y recuperar el material antes de que sea robado. Más allá del presupuesto que todo implica, esa presencia humana constante puede alterar el comportamiento de los animales y termina afectando el objetivo principal: observar la fauna sin interferir en ella. Los olores, las huellas o incluso restos de comida en la zona pueden hacer que algunas especies eviten pasar cerca de las cámaras o, por el contrario, se acerquen por curiosidad. “La idea justamente es intervenir lo menos posible en el ambiente”, explicó Cravino.

Muchas veces, además, los daños están relacionados con actividades de caza furtiva o ingresos ilegales a predios privados. Algunas personas destruyen las cámaras o roban las tarjetas de memoria para evitar quedar registradas.

A pesar de eso, los investigadores e investigadoras continúan apostando a esta tecnología, que consideran fundamental para comprender mejor la biodiversidad uruguaya. “Son nuestros ojos en el campo”, resumió Cravino.

El uso de cámaras trampa también abrió una nueva forma de acercar la ciencia al público. Fotografías y videos de animales captados en libertad suelen despertar interés en redes sociales y proyectos de divulgación, mostrando escenas que rara vez pueden observarse directamente.

Detrás de cada imagen de un zorro curioso o un guazubirá cruzando un bosque, hay horas de trabajo, recorridas largas y muchas veces frustraciones. Pero también la posibilidad de conocer un poco más sobre la vida secreta de los animales que habitan Uruguay.

 

Claudia Ciaffaglione- Mayo 2026.

El Servicio de Relaciones Internacionales tiene el agrado de difundir la convocatoria del Programa CAPES/AUGM (Edital N.º 17/2026), orientada al financiamiento de proyectos conjuntos de investigación entre universidades brasileñas y universidades integrantes de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM).

El programa busca promover la cooperación académica y científica, fortalecer la formación de recursos humanos de alto nivel y fomentar la creación de redes internacionales de investigación y coautoría. Las propuestas podrán incluir movilidad académica, misiones de trabajo, becas de maestría, doctorado y posdoctorado, así como apoyo para gastos corrientes vinculados al desarrollo de los proyectos.

 

¿Qué financia?

Los proyectos seleccionados pueden acceder a:

  • Misiones de trabajo (entre 7 y 10 días): incluyen auxilio de traslado, seguro de salud y viáticos.
  • Becas para brasileños en el exterior: Doctorado Sandwich y Posdoctorado.
  • Becas para extranjeros en Brasil: Maestría Sandwich, Doctorado Sandwich y Posdoctorado.
  • Recursos de gastos corrientes para materiales de consumo por año de proyecto.

La duración máxima de financiamiento de cada proyecto es de 4 años.

Las postulaciones deberán realizarse exclusivamente a través de la plataforma de CAPES: inscricao.capes.gov.br

 

Fechas relevantes – Convocatoria 2026/2027:

  • Solicitud de registro de institución (en caso de corresponder): hasta el 22 de junio de 2026
  • Consultas sobre el llamado: hasta el 25 de junio de 2026
  • Cierre de inscripciones: 2 de julio de 2026 a las 17:00 h (hora de Brasilia)
  • Inicio de actividades de los proyectos seleccionados: enero de 2027

En caso de ser necesaria nota de apoyo institucional debe ser solicitada por correo (a deEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..uy) con un modelo de la misma y un resumen del proyecto. Se debe incluir la descripción de las instalaciones/equipos que serían utilizados en Facultad de Ciencias. La fecha límite para solicitar la firma de dicha nota es 20 de Junio.


Asimismo, se informa que habrá una segunda convocatoria correspondiente al período 2027/2028, cuyas inscripciones estarán abiertas entre el 1.º de febrero y el 1.º de julio de 2027.

Más información y documentación completa del programa: gov.br/capes – Programa CAPES/AUGM

Consultas:  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

El Servicio de Relaciones Internacionales tiene el gusto de invitar a estudiantes de maestría y doctorado de la Udelar a postularse al Programa ESCALA de Estudiantes de Posgrado de AUGM para el segundo semestre 2026

Se trata de una oportunidad única para vivir una experiencia académica internacional, cursando parte de los estudios en una de las universidades miembro de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), con pleno reconocimiento académico al regresar.

 

OBJETIVO:

El programa busca fomentar la movilidad y el intercambio académico entre universidades de la región, permitiendo a estudiantes de posgrado enriquecer su formación en un nuevo entorno académico y cultural.

 

REQUISITOS:

  • Estar inscripto como estudiante regular en una maestría o doctorado en la Udelar.
  • Tener aprobado al menos el 30% de las obligaciones académicas o créditos del posgrado.
  • Contar con conocimientos suficientes del idioma en el que se dictan las clases en la universidad de destino.

 

PRESTACIONES ECONÓMICAS:

  • El Servicio de Relaciones Internacionales de la Universidad de la República se hace cargo del pasaje del estudiante de posgrado seleccionado
  • La universidad de destino se hace cargo del alojamiento y alimentación del estudiante.

Consulta la lista y requisitos específicos de cada universidad aquí: (Información por Universidad)

 

El estudiante deberá afrontar los siguientes gastos:

  • Seguro de viaje (salud, accidente y repatriación – obligatorio).
  • Visa de estudiante (si corresponde).
  • Gastos personales no contemplados en el programa

 

PLAZO Y LUGAR DE PRESENTACIÓN

Los estudiantes interesados podrán entregar postulaciones en Facultad de Ciencias hasta el día 08 de Junio a las 23:59hs.

IMPORTANTE: Es OBLIGATORIO subir toda la documentación requerida en la Plataforma ESCALA (ver bases).

 

Información completa sobre la convocatoria: https://udelar.edu.uy/internacionales/vigente/

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 Iguá 4225 esquina Mataojo

Montevideo, 11400

Uruguay

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