¿Qué pasa cuando una población parece comportarse de una determinada manera, pero sus individuos cuentan una historia distinta? Esa es la pregunta que impulsó una investigación desarrollada por un equipo de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República con la participación de investigadores de Canadá y Brasil.

El estudio propone una nueva forma de analizar la ecología trófica, utilizando isótopos estables y modelos estadísticos que permiten observar la variación entre individuos, una información que muchas veces queda oculta cuando solo se analizan promedios. "Cuando tu interés de estudio es el individuo, estudiar el promedio no sería del todo informativo", explica Federico Garrido de León, estudiante de doctorado en Ciencias Biológicas y docente del Departamento de Ecología y Evolución de la Facultad de Ciencias. "Nos podríamos estar perdiendo información que puede ser relevante y que el promedio no capta", explica.

El interés de Garrido por la ecología trófica comenzó durante su maestría, estudiando aspectos relacionados a la alimentación de lobos y leones marinos de Uruguay (Arctocephalus australis y Otaria flavescens, respectivamente). La pregunta era sencilla de formular, pero compleja de responder: ¿todos los individuos de una misma población comen lo mismo o existen estrategias alimentarias diferentes dentro de la misma población?

Con esa idea como punto de partida, Garrido de León conformó un equipo internacional que aplicó una metodología capaz de analizar no sólo cómo se alimenta una población en promedio, sino también cómo varía la dieta de cada individuo. El trabajo fue publicado este año en la revista Journal of Animal Ecology y posteriormente difundido a través del blog Animal Ecology in Focus, donde los autores explican el alcance del estudio para un público general.

 

Mirar al individuo

La ecología trófica —o ecología de la alimentación— estudia qué comen los organismos, dónde lo hacen, cuándo se alimentan y cómo esas decisiones influyen en su supervivencia, las relaciones ecológicas con especies coexistentes y en el funcionamiento de los ecosistemas. Comprender estos patrones permite explicar la competencia entre especies, la disponibilidad de recursos y la capacidad de adaptación frente a cambios ambientales. "Lo que más nos interesa es entender qué está comiendo un individuo, dónde está comiendo, cuándo está comiendo y por qué toma esas decisiones", explica Garrido. Comprender estos patrones permite estudiar desde la competencia entre individuos hasta la forma en que una población responde a cambios ambientales.

Durante años, muchos estudios resumieron esa información mediante valores promedio que representan la población. Aunque estos datos continúan siendo útiles para describir una población y explicar patrones poblacionales y comunitarios, los investigadores sostienen que también pueden no revelar diferencias importantes entre los individuos que la componen. "Una población generalista está compuesta por individuos que consumen una gran diversidad de recursos. Pero cuando observamos individuo por individuo encontramos que algunos son altamente especializados y otros mucho más generalistas", señala Garrido.

Lejos de ser un detalle estadístico, esa variación aporta información sobre el comportamiento de los animales, específicamente nos puede brindar información de la flexibilidad trófica de los individuos, su grado de especialización o su potencial capacidad para enfrentar cambios en la disponibilidad de recursos. Esta idea coincide con la propuesta central de los artículos científicos que acompañan la investigación: la variabilidad no debe entenderse como "ruido" en los datos, sino como una fuente de información ecológica.

 

Los isótopos cuentan una historia

Observar directamente qué come un lobo marino es prácticamente imposible. "Se alimentan en el agua o lejos de la costa. Podríamos pasar muchísimo tiempo observándolos y probablemente nunca veríamos un evento de alimentación" comenta Garrido.

Para superar esa dificultad, los investigadores recurren a los isótopos estables, una técnica ampliamente utilizada en ecología desde hace más de dos décadas. Los isótopos son variantes naturales de elementos como el carbono y el nitrógeno que quedan incorporados en los tejidos a partir de los alimentos consumidos.

Analizando muestras de pelo, piel, uñas o, en el caso de los lobos y leones marinos, los bigotes, es posible reconstruir parte de la historia alimentaria de un individuo. "Los isótopos estables son una aproximación que nos permite entender qué estaban comiendo y dónde lo estaban haciendo, incluso cuando observar directamente estos eventos sería prácticamente imposible", explica Garrido.

En especies como los lobos y leones marinos, los bigotes crecen de forma continua. Al analizarlos por segmentos, los investigadores obtienen un registro cronológico de la alimentación del animal, ya que cada porción conserva la composición isotópica correspondiente al momento en que fue formada.

 

Una nueva herramienta para estudiar la dieta

La principal innovación del estudio no radica en el uso de los isótopos, sino en la forma de analizar la información.

El equipo adaptó modelos estadísticos conocidos como Double-Hierarchical Generalized Linear Models (DHGLM), utilizados previamente en otras áreas de la ecología del comportamiento, para estudiar la variación isotópica en poblaciones naturales. Estos modelos permiten cuantificar simultáneamente el promedio de la población y la variabilidad de cada individuo. Cuantificar la variación individual residual, la cual representa la diversidad de recursos consumidos por un individuo, es un componente trófico que las metodologías tradicionales hasta ahora no han logrado sistematizar y cuantificar de forma adecuada.

En términos ecológicos, esta información permite distinguir, por ejemplo, entre individuos especialistas, que consumen un número reducido de recursos, e individuos generalistas, cuya dieta es más diversa. Asimismo, permite identificar qué individuos mantienen decisiones de alimentación más o menos consistentes a lo largo del tiempo, posibilitando así reconocer individuos con patrones de forrajeo más o menos predecibles.

 

Lo que encontraron en Uruguay

Para poner a prueba la metodología mencionada, los investigadores analizaron poblaciones de lobos marinos de Uruguay (A. australis), además de otros sistemas biológicos (poblaciones de roedores del hemisferio norte y comunidades de charcos temporales en Europa).

Los resultados confirmaron que, aunque estas poblaciones son consideradas generalistas, están integradas por individuos con estrategias alimentarias muy diferentes. Algunos presentan una dieta amplia y flexible, mientras que otros dependen de un conjunto mucho más reducido de recursos. Además, el estudio detectó diferencias entre machos y hembras que varían según el período reproductivo, un patrón que no había podido cuantificarse con este nivel de detalle.

Según Garrido, estas diferencias podrían ser fundamentales para comprender cómo responderían las poblaciones frente a los cambios ambientales, los cuales pueden afectar la diversidad y abundancia de los recursos que consumen los lobos marinos en nuestro país. Por ejemplo, si una especie de pez disminuye debido a la sobrepesca o un factor ambiental, los individuos especialistas podrían verse más afectados que aquellos con dietas más flexibles, capaces de incorporar otros recursos disponibles.

 

Lo que reveló el estudio

El trabajo desarrollado por Garrido forma parte de una línea de investigación liderada por la Dra. Valentina Franco-Trecu del Departamento de Ecología y Evolución de la Facultad de Ciencias, donde el estudio de la ecología trófica mediante isótopos estables constituye uno de los principales ejes de investigación.

El proyecto reúne además a investigadores de Brasil y Canadá y se inserta en un campo de estudio que busca comprender mejor la variación individual en la naturaleza. Durante décadas la ecología buscó describir cómo se comportan las poblaciones. El trabajo de Garrido y sus colegas propone empezar a mirar con mayor atención a quienes las componen: los individuos.

Porque detrás de un promedio pueden esconderse animales que toman decisiones completamente distintas. Y comprender esas diferencias puede ser clave para anticipar cómo responderán las especies frente al cambio climático, la pérdida de hábitat o la disminución de sus recursos alimenticios. En definitiva, entender que la naturaleza no siempre funciona como un promedio puede abrir nuevas formas de estudiar y conservar la biodiversidad.

 

Claudia Ciaffaglione- Julio 2026

Mientras realizaban un muestreo de tarántulas en Paso Farías, Artigas, investigadores de la Facultad de Ciencias detectaron un canto que no lograban identificar. Días después confirmarían el primer registro documentado de la torcacita escamada (Columbina squammata) en Uruguay, un hallazgo que aporta nuevas pistas sobre la expansión de la especie en el sur del continente.

Las salidas de campo suelen estar orientadas a responder preguntas específicas, pero también pueden aparecer sorpresas cuando quienes participan mantienen una observación constante del ambiente. En el caso de las aves, encontrar una especie nueva para un país es un evento poco frecuente, pero la atención a detalles como un canto diferente puede abrir la puerta a nuevos descubrimientos.

El hallazgo ocurrió durante una campaña de muestreo de tarántulas vinculada a la tesis de maestría de Esteban Russi. Mientras estaban acampando junto a Joaquín Muñoz, un canto llamó su atención durante las primeras horas de la mañana. "Un sonido extraño me cautivó", recordó Muñoz.

Al notar que se trataba de una vocalización inusual, grabó el sonido con su celular y luego envió el registro a su compañero Diego Castelli, con más experiencia en identificación de aves, para analizarlo. A partir de eso pudieron confirmar que se trataba de la torcacita escamada, una especie que hasta ese momento contaba con registros confirmados en varios países de Sudamérica, entre ellos, Brasil y Argentina, pero no en Uruguay.

Como el ave permanecía en el mismo establecimiento donde había sido escuchada por primera vez, los investigadores Russi y Muñoz pudieron ir durante las jornadas siguientes para fotografiarla. "Después de verla una o dos veces ya sabíamos que iba a estar ahí", cuentan. Esa permanencia permitió obtener la evidencia fotográfica que respaldó el primer registro oficial de la especie en territorio uruguayo.

 

Torcacita escamada. Fotografías tomadas por Joaquin Muñoz, en Paso Farías, Artigas

 

Una expansión que ya se observaba en la región

Además de incorporar una nueva especie a la lista de aves registradas en Uruguay, el hallazgo se enmarca en un proceso más amplio. Según explicaron los investigadores, distintos trabajos realizados en Argentina y Brasil ya venían mostrando que la torcacita escamada estaba ampliando gradualmente su distribución hacia el suroeste de Sudamérica.

La principal hipótesis es que la deforestación ocurrida en algunas regiones del continente generó paisajes más abiertos, un ambiente que favorece el desplazamiento de esta especie. Aunque esa situación no responde directamente a la realidad uruguaya, los cambios ocurridos a escala regional podrían haber facilitado su llegada al país.

Los investigadores aclaran que no se trata de una especie exótica introducida por la acción humana, sino de un ave nativa de Sudamérica cuyo rango de distribución parece estar expandiéndose.

 

La presencia de la especie en Uruguay

Por el momento, no existen evidencias de que la presencia de la torcacita escamada genere impactos negativos sobre las demás especies de aves con las que convive ni sobre la producción agropecuaria. Durante las observaciones realizadas en Artigas, los investigadores no registraron comportamientos de competencia o conflicto con otras aves presentes, como torcazas, torcacitas y cardenales. Además, señalaron que en otras partes de su distribución tampoco se han reportado problemas asociados a la especie.

Aunque no es posible predecir con certeza cómo evolucionará la distribución del ave, los investigadores consideran que, a partir de los antecedentes registrados en la región, es probable que en el futuro se obtengan nuevos registros de la especie, especialmente en el norte del país.

En ese sentido, destacaron que la difusión de este tipo de descubrimientos permite que otros observadores de aves, especialmente quienes recorren las zonas donde podría aparecer la especie, estén atentos y puedan aportar nuevos registros que ayuden a seguir su expansión en Uruguay.

 

Del registro en campo al conocimiento científico

El hallazgo fue publicado recientemente en la revista Ornithology Research. Más allá de documentar el primer registro de la torcacita escamada en el país, el trabajo aporta evidencia sobre la posible expansión geográfica de la especie y contribuye al conocimiento de la biodiversidad del país.

"Es importante conocer nuestra biodiversidad y que quede bien documentada", señaló Castelli. Cada nuevo registro permite comprender mejor la dinámica de las especies y aporta información para futuras investigaciones sobre la fauna uruguaya.

 

Agustín Amaro- julio 2026

Mientras algunos municipios cuentan con infraestructura, servicios y una amplia oferta cultural, otros funcionan con recursos mínimos y enfrentan dificultades para garantizar aspectos básicos como el acceso a la salud, el transporte o los espacios de recreación. Con el objetivo de identificar y visibilizar estas diferencias, la geógrafa y docente de la Facultad de Ciencias, Raquel Alvarado, en conjunto con Soledad Camacho, investigadora y también docente de la Facultad, lideran una investigación financiada por la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) que busca construir un índice de calidad de vida y desigualdades socioambientales en los municipios del interior de Uruguay.

El proyecto, desarrollado en el Laboratorio de Estudios Socioterritoriales del Departamento de Geografía, analiza una serie de indicadores vinculados a condiciones ambientales, vivienda, salud, educación, movilidad, servicios y uso del tiempo libre. A partir de estos datos, el equipo pretende elaborar un índice georreferenciado que permita visualizar en el territorio las distintas realidades que atraviesan los municipios uruguayos y aportar información útil para el diseño de políticas públicas.

Los municipios fueron creados en el marco del proceso de descentralización impulsado en Uruguay a partir de 2010, con el objetivo de acercar la gestión pública a las comunidades locales. En este sentido, la investigación se centra en los municipios del interior del país, una escala territorial que Alvarado estudia desde hace más de una década y que señala su desarrollo ha sido desigual y responde a realidades muy diferentes según el territorio.

En este contexto, Alvarado explicó que el concepto de calidad de vida es amplio y puede abordarse desde distintas perspectivas. A diferencia de las condiciones de vida, que suelen asociarse a aspectos materiales como el ingreso o la vivienda, la calidad de vida también incluye dimensiones subjetivas. Sin embargo, por la escala del proyecto, el equipo trabaja con indicadores objetivos, es decir, aquellos que pueden medirse y compararse entre municipios.

Entre las dimensiones que analiza la investigación aparecen las condiciones de la vivienda y el acceso a servicios básico.También se incorporan elementos vinculados al ambiente, no solo desde sus problemas —como la contaminación o la disposición final de residuos— sino también desde sus beneficios, como la presencia de áreas verdes, playas, centros termales o paisajes que mejoran el entorno en el que viven las personas.

Alvarado señaló que el propósito no es elaborar un ranking para definir cuál municipio es “mejor” o “peor”, sino identificar desigualdades. El índice podría permitir agrupar municipios según niveles de calidad de vida y, además, observar dimensiones específicas. Un municipio puede tener buenos resultados en infraestructura, pero presentar carencias en recreación, salud o transporte. De esa forma, el estudio busca evitar una mirada única y mostrar la complejidad de cada territorio.

Uno de los principales desafíos del proyecto es el acceso a la información. Parte de los datos proviene del censo y de organismos públicos como la ANEP, el Ministerio de Salud Pública o empresas de transporte. Pero otra información no está sistematizada y debe obtenerse mediante encuestas y entrevistas a alcaldes. Según Alvarado, esto implica insistir, llamar y explicar la importancia del relevamiento, ya que no todos los municipios cuentan con la misma disponibilidad o capacidad institucional para responder.

La investigación también dialoga con una preocupación que Alvarado arrastra desde hace años: la forma en que se crearon los municipios en Uruguay. Desde que comenzó el proceso de descentralización en 2010, la docente analiza el procedimiento de delimitación de los municipios y cuestiona los criterios aplicados. Según explicó, existen municipios muy pequeños, algunos con muy poca población y recursos limitados, mientras otras localidades con más habitantes no necesariamente cuentan con gobierno municipal.

La investigadora sostiene que estas diferencias también están vinculadas a la forma en que se implementó el proceso en cada departamento. Mientras algunos gobiernos departamentales desarrollaron una planificación más cuidadosa para la creación de municipios, otros avanzaron con menor preparación o con criterios menos definidos. Esto generó realidades muy diversas en cuanto a recursos, capacidades institucionales y posibilidades de gestión.

Para Alvarado, estas diferencias no son solo administrativas. Tienen consecuencias concretas en la vida de las personas. En algunos lugares del interior profundo, el transporte puede pasar una vez por semana, los servicios de salud pueden no contar con médicos todos los días o ciertos estudios deben realizarse en la capital departamental. También aparecen reclamos vinculados a bomberos, oficinas públicas, locales de cobranza y otros servicios que organizan la vida cotidiana.

En ese sentido, considera que salud, movilidad y servicios son algunas de las áreas donde aparecen con más fuerza las desigualdades. Aunque el proyecto todavía se encuentra en proceso, las respuestas preliminares de los municipios ya muestran dificultades recurrentes en estas áreas.

Estas desigualdades no siempre son visibles en los grandes indicadores nacionales, pero se manifiestan en experiencias cotidianas. La posibilidad de acceder a una consulta médica, realizar un trámite, participar en actividades culturales o contar con transporte para desplazarse puede variar significativamente entre localidades separadas por pocos kilómetros. Precisamente, una de las metas del proyecto es aportar evidencia que permita comprender mejor esas diferencias territoriales.

El índice, una vez construido, podría transformarse en una herramienta para orientar políticas públicas. Al mostrar en el mapa dónde se concentran determinadas carencias, permitiría que organismos con competencias sobre los municipios diseñen acciones más específicas y atiendan las desigualdades territoriales con mayor precisión.

Más que medir para ordenar, el proyecto busca medir para comprender. A través de mapas, indicadores y datos georreferenciados, la investigación pretende construir una radiografía de las distintas formas en que se vive en el interior del país. En síntesis, los resultados no solo permitirán identificar desigualdades, sino también aportar herramientas para que las políticas públicas respondan de manera más precisa a las necesidades de cada territorio.

 

Claudia Ciaffaglione- Julio 2026

El Mesetasaurus protector, es una nueva especie de dinosaurio que habitó el territorio uruguayo durante el período Cretácico Tardío (hace unos 80 millones de años) y que aporta nuevo conocimiento paleontológico y geológico de la región.

El descubrimiento fue dado a conocer por los paleontólogos Matías Soto, Felipe Montenegro y Daniel Perea, investigadores de la Facultad de Ciencias a través de un artículo publicado en la Revista Ameghiniana de la Asociación Paleontológica Argentina.

El estudio se fundamenta en el análisis de dos vértebras caudales excepcionalmente conservadas, cuyo examen permitió describir una nueva especie. Los restos fósiles fueron hallados en la Formación Guichón, en las proximidades del sitio histórico de la Meseta de Artigas, ubicada en el departamento de Paysandú.

La especie obtuvo su nombre en homenaje a la geografía del departamento de sanducero y como una evocación de la figura de José Artigas, reconocido como el Protector de los Pueblos Libres. Además, la denominación hace referencia a que la base política del prócer se estableció a pocos kilómetros del lugar donde fueron encontrados los fósiles.

Desde una perspectiva científica, este descubrimiento constituye un hito por tres razones principales. En primer lugar, las características anatómicas de las vértebras indican que el ejemplar pertenecía a la rama evolutiva Aeolosaurini, un grupo de dinosaurios herbívoros caracterizados por poseer colas especializadas e inclinadas. Este constituye el segundo registro de este grupo en Uruguay.

En segundo lugar, el hallazgo actúa como un "reloj geológico", ya que la presencia de estos dinosaurios, propios del Cretácico tardío, permite descartar la hipótesis de que la Formación Guichón correspondiera al Cretácico temprano. En consecuencia, la antigüedad estimada de los sedimentos de esta formación se reduce en varias decenas de millones de años.

Por último, el análisis estadístico y filogenético realizado por el equipo de investigación permitió establecer vínculos entre los ecosistemas del Cretácico de Uruguay y diversas formaciones geológicas de la Patagonia argentina, como las formaciones Allen y Los Alamitos. Este resultado aporta nueva evidencia para comprender con mayor precisión las rutas de migración y las interacciones de la fauna prehistórica en el Cono Sur meridional.

*Fotos: Unidad de Comunicación de la Universidad de la República (UCUR) y Unidad de Comunicación de Facultad de Ciencias

 

Presentación de la conferencia de prensa en PDF: aquí
Ver aquí el artículo completa publicado en la Revista Ameghiniana sobre el descubrimiento Mesetasaurus protector


Accedé a la nota publicada por la Udelar aquí

Notas en medios televisivos:

Del 9 al 19 de julio, estudiantes de grado de la Universidad de la República (Udelar) podrán inscribirse a un nuevo período para cursar las unidades curriculares electivas que ofrecen los distintos Servicios y Programas Universitarios.

 

¿Qué es Movete en la Udelar?

Cada semestre se abre un período de inscripciones en los que cada carrera de grado ofrece cursos a otras carreras y recibe cursos ofertados que pueden aportar a las trayectorias de sus estudiantes.

Esta iniciativa se propone contribuir a la transformación de la estructura académica para favorecer la colaboración entre disciplinas, procurando integrar y aprovechar mejor los recursos disponibles, así como vincular más estrechamente a los estudiantes de las diversas carreras, ampliando su formación y favoreciendo su movilidad entre facultades.

Para que esto sea posible, se trabaja en conjunto entre las bedelías, las comisiones de carrera, decanatos y direcciones, para lograr que un gran número de unidades curriculares sean compartidas cada semestre, promoviendo la movilidad estudiantil a la interna de la institución.

 

¿Cuándo son las inscripciones?

En el semestre par de 2026 las inscripciones estarán disponibles del 9 al 19 de julio para estudiantes de las tres áreas: Ciencias de la Salud, Social y Artística (ASA) y Tecnologías y Ciencias de la Naturaleza y el Hábitat (TyC NyH).

 

¿Dónde consulto a qué me puedo inscribir y cómo?

La oferta de unidades y todos los detalles de inscripciones para el Área de Tecnologías y Ciencias de la Naturaleza y el Hábitat (TyC NyH) se encontrarán a la brevedad en su página web.

Las Unidades Curriculares que pueden cursar los alumnos de Facultad de Ciencias están desglosadas por licenciatura AQUÍ

 

Fechas, modalidad y reglamento de cursos:

El estudiante que se inscribe a una electiva en otra Facultad debe tener en cuenta que ese curso se rige por el reglamento de aprobación propio del servicio que ofrece la electiva.

La fecha de comienzo de cada curso y su duración también depende del servicio que la dicte. Por cualquier duda o para consultar más información comunicarse con los contactos de referencia por servicio correspondiente:

 

Facultad

             Contacto

FADU

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

FAGRO

Gabriela Jolochin – Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

FCIEN

Oriana Pintos – Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

FING

Ema Soboredo – Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

FQ

Ivana Núñez – Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

FVET

Alejandro Varesi – Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

Dirección:

 Iguá 4225 esquina Mataojo

Montevideo, 11400

Uruguay

Teléfonos:

Tels: +598 2 525 8618 al 23 

 

 

Redes Sociales

Instagram:  @fcien.udelar

Twitter:  @FcienUdelar

facebook:   @fcienudelar

you tube: Facultad de Ciencias Udelar