1. ¿El paro del martes 11 afecta en algo las inscripciones?

No, las materias quedan cargadas previamente en el SGAE y las inscripciones se habilitan de forma automática a las 8:00 h. En caso de tener que inscribirse de forma presencial a alguna materia, deberán hacerlo a partir del miércoles 12.
Como AFFUR para por 24 h, el martes 11 no habrá atención para consultas. Estas podrán realizarse el miércoles 12 y el jueves 13.

2. ¿Qué pasa si se acaban los cupos para anotarse en el SGAE?

Para todas las Unidades Curriculares (UCs) que tienen cupo, el tope inicial se aumentará una única vez hasta alcanzar el cupo máximo. A partir del miércoles 12, aquellas UCs que hayan completado sus cupos iniciales serán ampliadas hasta el máximo. Este proceso es manual, por lo que no se puede asegurar a qué hora se ampliarán los cupos de cada UC.
En caso de que la UC alcance su cupo máximo y aún no tengas lugar, deberás seleccionar la opción “NO HABILITA INSCRIPCIÓN. NO ME SIRVE NINGÚN HORARIO / NO QUEDAN MÁS CUPOS”.

3. ¿Qué significa la opción en los horarios de "NO HABILITA INSCRIPCIÓN. NO ME SIRVE NINGÚN HORARIO / NO QUEDAN MÁS CUPOS"?

Es una opción sin tope de cupos, destinada exclusivamente a aquellos estudiantes que no puedan inscribirse en ninguno de los horarios ofrecidos, ya sea por incompatibilidad horaria o por falta de disponibilidad de cupos. Es importante seleccionar esta opción cuando se presente alguna de estas situaciones, ya que permite relevar de forma sistemática la demanda que no pudo ser atendida y contar con información objetiva para la planificación futura de la oferta horaria y de los recursos docentes.
Seleccionar esta opción no garantiza la inscripción efectiva al curso. Aquellos estudiantes que la seleccionen en el SGAE serán contactados luego del período de inscripciones por la Comisión de Horarios y el equipo docente de la Unidad Curricular, para relevar las razones que motivaron su selección. En caso de que sea posible incorporar al estudiante a la cursada, quedará inscripto. Quienes no puedan ser incorporados a la cursada serán dados de baja de la UC.

4. Si todavía no sé si aprobé un examen o si tengo que recursar una UC, ¿puedo inscribirme igualmente a la UC?

Sí. En caso de incertidumbre, lo recomendable es inscribirse a todas las UCs que pudieses cursar. Si finalmente apruebas el examen, deberás dar de baja la nueva inscripción dentro de las dos semanas posteriores al inicio del curso, a través del SGAE.

Se encuentran disponibles AQ los horarios de las Unidades Curriculares del semestre par 2026 (Versión 4: actualizada el 10/08/26).

Importante: Consultar diariamente esta sección por posibles nuevas versiones de la planilla publicada.Fue actualizada la versión 3 del 05/08/26.

Las inscripciones son a partir del 11/08 a las 08.00 h hasta el 13/08 a las 23.59 h y se realizan a través del Sistema de Gestión Administrativa de la Enseñanza (SGAE) - https://bedelias.udelar.edu.uy/.

 

INICIO CURSOS: 17/08/2026

Para corroborar las previas o requisitos para cursar se puede acceder AQUÍ al programa de cada unidad curricular

 

Cada invierno, la llegada de la ballena franca austral a las costas uruguayas se convierte en uno de los espectáculos naturales más esperados. Sin embargo, detrás de esos avistamientos existe una gran cantidad de interrogantes. ¿De dónde vienen estos animales? ¿Qué comen antes de llegar a nuestras costas?

Con el objetivo de responder estas preguntas, Emilia D’Amado licenciada en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias desarrollará en el departamento de Maldonado su tesis de Maestría centrada en la ecología trófica de la especie, es decir, en el estudio de su alimentación y de los recursos que utiliza a lo largo de su ciclo de vida.

La investigación utilizará una técnica basada en el análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno presentes en pequeñas muestras de piel obtenidas de ejemplares vivos. A través de estos análisis, se podrá reconstruir parte de la historia alimentaria de cada animal y determinar qué consumieron durante los meses previos a su llegada al país.

 

Una especie emblemática y aún poco estudiada en Uruguay

La ballena franca austral (Eubalaena australis) fue una de las especies más afectadas por la caza comercial en el hemisferio sur, llegando a estar al borde de la extinción. Aunque actualmente la población del Atlántico Sudoccidental muestra signos de recuperación, gran parte del conocimiento científico disponible proviene de estudios realizados en Argentina (Península Valdés) y Brasil (Santa Catarina).

En contraste, los estudios desarrollados en Uruguay siguen siendo escasos, pese a que las costas nacionales constituyen una zona estratégica dentro de la ruta migratoria de la especie.

D’Amado destaca que generar información local es fundamental para comprender cómo utilizan las ballenas las aguas uruguayas y para diseñar medidas que permitan identificar y reducir amenazas, así como conocer los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas marinos.

 

Conservación y conocimiento científico

Además de aportar información sobre la alimentación y migración de la ballena franca austral, el equipo de investigación considera que los resultados serán fundamentales para fortalecer las estrategias de conservación de la especie.

Los datos obtenidos podrán ser utilizados por organismos responsables de la gestión de los recursos marinos para desarrollar planes de manejo más precisos y basados en evidencia científica. Asimismo, contribuirán a los compromisos internacionales asumidos por Uruguay en materia de protección de cetáceos.

El proyecto también permitirá crear un banco biológico de muestras que podrá ser utilizado en futuras investigaciones genéticas, hormonales o de detección de contaminantes, maximizando el valor científico de cada biopsia obtenida.

 

Una metodología inédita en el país

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es que permitirá obtener información biológica y fisiológica directamente a partir de tejidos de animales vivos, algo que hasta ahora no se había realizado en Uruguay con esta especie.

Las muestras serán obtenidas mediante biopsias mínimamente invasivas realizadas desde una embarcación. D’Amado y su equipo se aproximarán de forma controlada a una distancia de entre cuatro y diez metros y utilizarán una ballesta equipada y diseñada para recolectar una pequeña porción de piel y grasa.

El procedimiento dura menos de un minuto por individuo y se realiza bajo protocolos internacionales ampliamente utilizados en el estudio de cetáceos y completamente inocuos para los animales*. Además, las operaciones se suspenderán inmediatamente ante cualquier señal de estrés o alteración en el comportamiento de las ballenas.

El proyecto prevé recolectar muestras de 20 ejemplares por temporada, con una meta total de 40 individuos durante los años 2026 y 2027.

 

Alimentación, migración y cambio climático

Actualmente se sabe que la presencia de la ballena franca austral en nuestras costas, especialmente en los departamentos de Maldonado y Rocha, es estacional y predecible entre los meses de julio y octubre. Sin embargo, aún existe incertidumbre sobre la procedencia exacta de esos individuos. Los científicos buscan determinar si provienen principalmente de las áreas de cría de Argentina y Brasil o si las costas uruguayas podrían estar siendo utilizadas por una subpoblación con características propias.

Aunque las costas uruguayas son reconocidas principalmente como áreas de agregación social y reproducción, en los últimos años se han registrado ballenas francas alimentándose de forma ocasional en la región.

A través de los análisis isotópicos, D’Amado espera inferir las fuentes de alimento que utilizan las ballenas que llegan a Uruguay y determinar si existen diferencias individuales o grupales que sugieren una procedencia de distintas áreas de forrajeo.

La investigación adquiere especial relevancia en el contexto del cambio climático. Diversos estudios internacionales han demostrado que el aumento de la temperatura oceánica está afectando la disponibilidad de krill (diminuto crustáceo, similar a un camarón que mide entre 1 y 6 cm) en las zonas antárticas y subantárticas, consideradas históricamente áreas clave de alimentación para la especie.

Ante este escenario, D’Amado pretende evaluar si la disminución de recursos en esas regiones está provocando modificaciones en las rutas migratorias tradicionales y favoreciendo una mayor diversificación alimentaria en zonas intermedias como las costas uruguayas.

 

Más allá del turismo

Se espera que la investigación contribuya a ampliar la mirada pública sobre las ballenas francas australes, trascendiendo su valor turístico y estético. “Su presencia en nuestras costas responde a procesos biológicos complejos y su estado de conservación está estrechamente relacionado con la salud de los ecosistemas marinos”, señala D’Amado.

Además, se atribuye que observar ballenas desde la costa constituye una oportunidad privilegiada para disfrutar de estos animales sin interferir en su comportamiento natural. Así como también se destaca que cualquier actividad científica realizada cerca de ellas se desarrolla bajo estrictos protocolos destinados a garantizar su bienestar y aportar información esencial para su conservación a largo plazo.

 

*Cuenta con los avales y permisos de: la Comisión Ética en el Uso de Animales (CEUA), la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA), la Dirección Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (DINABISE), la Comisión Honoraria de Experimentación Animal (CHEA) y la Prefectura de Maldonado.

 

Claudia Ciaffaglione- Agosto 2026

 

El martes 1 y el miércoles 2 de setiembre de 2026 la Facultad de Ciencias realiza sus Jornadas de Puertas Abiertas.

En el horario de 8 a 17 horas, en Iguá 4225 esq. Mataojo, más de 200 grupos de de instituciones sociales y/o educativas recorrerán stands de los distintos grupos de trabajo, laboratorios e institutos de la Facultad y podrán realizar diversas actividades lúdico-educativas de acercamiento a la ciencia.

Este evento contará con más de 30 stands de actividades vinculadas a diversas áreas como: biología, química biológica, astronomía, investigación nuclear, paleontología, matemática, física, geografía, ciencias ambientales y geología.

Durante ambas jornadas se invita a los visitantes a experimentar, jugar y observar guiados por científicos y científicas de la Facultad con los que podrán conversar e intercambiar dudas y conocimientos.

Los grupos de más de 8 personas están completos por lo que se generó una lista de espera. En la medida en que se liberen cupos nos contactaremos con los anotados en el siguiente  FORMULARIOLas personas o familias que deseen asistir en grupos menores a 8 personas podrán hacerlo sin necesidad de inscripción previa.

Conocé el programa de actividades para las distintas edades (descargar aquí)

Estudiantes de la Facultad de Ciencias serán los encargados de recibir a cada uno de los grupos para acompañarlos en el recorrido y orientar la visita a las propuestas adecuadas según los intereses y niveles educativos de los y las visitantes.

La cantina de la Facultad estará abierta para los visitantes que quieran comprar alimentos y bebidas. Además, también contamos con un amplio parque para quienes deseen traer su almuerzo o merienda y terminar el recorrido disfrutando de un momento compartido al aire libre.

En 2026 las Jornadas de Puertas Abiertas cuentan con la Declaración de Interés Nacional por Presidencia de la República; de Interés Ministerial por el Ministerio de Educación y Cultura; de Interés Departamental por la Intendencia de Montevideo; de Interés Educativo por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y Ceibal; y de Interés Institucional por la Dirección General de Educación Técnico Profesional (UTU). Asimismo, cuenta con el auspicio del Banco República, Fertilab y Laboratorio Gramón Bagó.

¿Cómo se distribuyen las condiciones ambientales dentro de las ciudades? ¿Quiénes están más expuestos a la contaminación, riesgos naturales o a un hábitat de menor calidad? Estas preguntas son el puntapié inicial para pensar en cómo afecta el entorno a los distintos grupos sociales.

Con el objetivo de aportar herramientas adaptadas a las realidades de la región, la investigadora de la Facultad de Ciencias, Soledad Camacho Lorenzo, desarrolló un proyecto para construir indicadores de desigualdades ambientales en ciudades iberoamericanas, buscando facilitar su estudio mediante indicadores espaciales.

Desde su rol en el Departamento de Geografía y su paso por la Unidad de Extensión de la Facultad de Ciencias, Camacho Lorenzo trabajó durante varios años en distintos territorios de Montevideo, donde observó situaciones de desigualdad ambiental que despertaron su interés por estudiar el fenómeno de forma sistemática

"Veía o percibía este tema de las desigualdades ambientales, las injusticias ambientales, en diferentes contextos. Ahí surgió la necesidad de estudiar este tema y de pensar cómo abordarlo desde indicadores espaciales, donde la geografía tenía algo muy claro para aportar", aseguró.

Aunque la desigualdad ambiental es un campo de estudio consolidado en países del norte global, especialmente en Estados Unidos, en Latinoamérica este enfoque ha tenido un desarrollo mucho más limitado cuando se analiza mediante indicadores espaciales. Si bien existen numerosos estudios sobre conflictos ambientales, todavía son escasas las herramientas que permitan medir y comparar las desigualdades ambientales considerando las particularidades sociales y territoriales de Latinoamérica.

 

Una metodología adaptada a la realidad regional

Uno de los principales aportes del proyecto fue desarrollar una propuesta metodológica construida a partir de la consulta a especialistas de distintos países iberoamericanos. El objetivo fue identificar cuáles son las dimensiones e indicadores más relevantes para evaluar la desigualdad ambiental en ciudades de la región.

La necesidad de construir una metodología propia responde a que las desigualdades ambientales presentan un fuerte componente local. Aplicar directamente indicadores diseñados para países del norte global puede generar sesgos, ya que las dinámicas sociales y territoriales son diferentes.

Por ejemplo, mientras que en Estados Unidos buena parte de la literatura identifica la desigualdad racial como uno de los principales factores asociados a la desigualdad ambiental, en Latinoamérica la desigualdad socioeconómica aparece como un componente central. Esto implica que los indicadores utilizados para analizar estos procesos también deben responder a esas características.

Camacho Lorenzo destaca que la propuesta constituye una base para futuros estudios, aunque subraya que siempre será necesario adaptar los indicadores a las realidades locales debido a la heterogeneidad existente dentro de Iberoamérica.

 

Sostenibilidad y justicia ambiental

Por otra parte, la investigación realizada por Camacho Lorenzo también propone mirar las problemáticas ambientales desde una perspectiva complementaria a la de la sostenibilidad.

Mientras que la sostenibilidad pone el énfasis en preservar los recursos para las generaciones futuras, lo que suele denominarse equidad intergeneracional, la justicia ambiental incorpora otra pregunta: cómo se distribuyen hoy los beneficios y las cargas ambientales entre distintos grupos sociales. Desde esta perspectiva, no alcanza con pensar el territorio como un conjunto homogéneo, sino que es necesario reconocer que las condiciones ambientales son desiguales y afectan de manera diferente a la población.

"No podemos pensar que los territorios son homogéneos porque ya existen desigualdades dentro de los sistemas. No podemos pensar solamente en la justicia para las generaciones futuras si no miramos cómo se está dando la justicia actualmente", afirmó.

Este enfoque propone identificar qué sectores de la sociedad viven en condiciones ambientales más desfavorables y comprender por qué ocurre.

 

Montevideo como caso de estudio

La metodología fue aplicada en Montevideo, junto con otro caso de estudio de una ciudad española. Los resultados confirmaron una estrecha relación entre pobreza y calidad ambiental. A nivel de barrios, el estudio encontró una correlación negativa y estadísticamente significativa entre ambas variables: a medida que aumenta la calidad ambiental, disminuyen los niveles de pobreza.

Al agrupar los barrios según su calidad ambiental también se observaron diferencias marcadas. En aquellos con peores condiciones ambientales, el promedio de pobreza alcanza el 16,3 %, mientras que en los barrios con mejor calidad ambiental ese valor desciende al 3,1 %.

Los análisis espaciales permitieron además identificar patrones territoriales. Las zonas con mejores condiciones ambientales se concentran principalmente en los alrededores de Punta Carretas y Carrasco, donde coinciden mejores condiciones habitacionales, buena disponibilidad de espacios verdes y menor presencia de actividades contaminantes. En cambio, los agrupamientos con menor calidad ambiental se localizan sobre todo en la periferia oeste y noreste de Montevideo, áreas caracterizadas por déficits habitacionales y cercanía a cursos de agua contaminados, como el arroyo Miguelete y el Pantanoso.

 

Un resultado inesperado sobre los espacios verdes

Uno de los hallazgos más interesantes surgió al analizar las distintas dimensiones de la calidad ambiental por separado.

Mientras las desigualdades son claras en aspectos como la calidad del hábitat, el acceso a servicios básicos o la contaminación ambiental, la distribución de los espacios verdes mostró un comportamiento diferente al observado habitualmente en la literatura científica internacional.

En Montevideo, los barrios de menor nivel socioeconómico presentan, en promedio, una mayor disponibilidad de espacios verdes. Este resultado contrasta con lo reportado en muchas ciudades del norte global, donde las poblaciones más vulnerables suelen tener menor acceso a este tipo de espacios.

Para Camacho Lorenzo, este hallazgo no implica necesariamente una mejor calidad ambiental, sino que abre nuevas preguntas.

"Nosotros evaluamos solamente la disponibilidad de espacios verdes. Una cosa es que existan y otra es cuál es su calidad. Sería interesante analizarlos desde la perspectiva de los servicios ecosistémicos que brindan, como la regulación térmica, la calidad del aire o los beneficios culturales y recreativos", aseguró.

 

El acceso a los servicios básicos como dimensión clave

La consulta realizada a especialistas iberoamericanos permitió identificar otro aspecto poco frecuente en la literatura internacional: el acceso a los servicios básicos fue señalado como una de las dimensiones más importantes para evaluar la justicia ambiental en la región.

Según explica Camacho Lorenzo, esta variable suele ocupar un lugar secundario en estudios desarrollados en países donde esos servicios están ampliamente garantizados. En cambio, en Latinoamérica aparece como un componente fundamental para comprender las desigualdades ambientales, lo que refleja que las prioridades y problemáticas pueden variar significativamente entre distintos contextos.

 

 

Más información para mejores políticas públicas

La investigación también pone de manifiesto una limitación importante: la falta de información ambiental con suficiente nivel de detalle territorial.

Contar con datos desagregados sobre calidad del aire, contaminación sonora, riesgo de inundaciones u otros factores ambientales permitiría realizar diagnósticos más precisos y fortalecer este tipo de análisis.

Para la investigadora, generar ese conocimiento resulta fundamental para orientar las políticas públicas.

"Más que pensar en una política específica, lo importante es transversalizar esta mirada en todas las políticas: ambientales, habitacionales y de ordenamiento territorial. Siempre hay que preguntarse a quién benefician, a quién afectan y si están reduciendo o profundizando las desigualdades existentes", indicó Camacho Lorenzo.

En ese sentido, sostiene que fortalecer la investigación sobre desigualdad ambiental permitirá generar evidencia para diseñar políticas públicas que incorporen de forma más explícita las desigualdades ambientales presentes en las ciudades y contribuyan a construir territorios más equitativos.

 

Manuela Pereira- Julio 2026

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